28 abril 2026

Sanidad Pública: La desatención que nadie quiere ver

Cuando los recursos no acompañan, los funcionarios cargan con culpas ajenas y los pacientes con la frustración.

Imagen obtenida con la ayuda de Gemini

28 abril 2026

- La desatención manifiesta de los servicios ordinarios de la Seguridad Social en España no nace de la falta de voluntad de quienes trabajan en ella. Al contrario: la mayoría de los funcionarios sostienen el sistema con una dedicación que muchas veces roza lo heroico. El problema está en otra parte: en la distancia entre los recursos que se asignan y las necesidades reales de la población. Esa brecha genera frustración en los pacientes, desgaste en los profesionales y un clima de desconfianza que acaba dirigiéndose contra quienes menos responsabilidad tienen.

- Los datos lo confirman. Informes públicos sobre tiempos de espera y satisfacción ciudadana muestran un patrón repetido: los usuarios valoran positivamente el trato personal, pero suspenden la capacidad del sistema para responder con rapidez y continuidad. Expertos en gestión sanitaria señalan que esta paradoja —alto compromiso profesional, baja capacidad de respuesta— es típica de sistemas tensionados durante años sin una planificación acorde al envejecimiento de la población, la cronicidad y la complejidad creciente de los cuidados.

- El resultado es conocido por todos: pacientes que sienten que no se les atiende como merecen, profesionales que no pueden atender como saben, y una conversación pública que se vuelve injusta. Porque es más fácil culpar al rostro visible —el funcionario agotado al otro lado del mostrador— que a las decisiones presupuestarias y organizativas que se toman muy lejos de esa ventanilla.

- Sin embargo, existen soluciones que no pasan por el enfrentamiento ni por la resignación. Los especialistas en políticas públicas coinciden en varias líneas de actuación: reforzar plantillas allí donde los indicadores lo exigen, modernizar procesos administrativos que siguen anclados en otra época, mejorar la coordinación entre niveles asistenciales y, sobre todo, garantizar que las decisiones presupuestarias se ajusten a la realidad demográfica y no a ciclos electorales.

- Nada de esto requiere épica, solo responsabilidad. Y quizá también un cambio cultural: dejar de mirar al funcionario como culpable y empezar a verlo como lo que es, la primera víctima de un sistema que funciona gracias a su esfuerzo y a pesar de sus carencias.

- Reconocer esta verdad incómoda es el primer paso para reconstruir la confianza. El segundo es exigir a quienes toman decisiones que asuman su parte y dejen de esconderse detrás de quienes sostienen el servicio día tras día.

26 abril 2026

“Puertas hospitalarias: espacios de salud, no ceniceros públicos”

Hospitales españoles: por qué se permite fumar en las puertas… y qué dice realmente la ley

Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Google

26 de abril de 2026

- Sales del hospital y, antes incluso de cruzar el umbral, el suelo aparece sembrado de colillas. Algunas son de tabaco, otras de porros, y el olor se mezcla con el tránsito de pacientes vulnerables que entran y salen. La escena se repite en ciudades de toda España. Pero lo más grave es que la ley lo prohíbe de forma explícita.

- La Ley 28/2005, de medidas sanitarias frente al tabaquismo, establece que no se puede fumar en los centros, servicios o establecimientos sanitarios, ni en los espacios al aire libre o cubiertos comprendidos en sus recintos. Esto incluye puertas, accesos, jardines, aparcamientos y cualquier zona dentro del perímetro del hospital.

- El Documento de Consenso del Ministerio de Sanidad aclara además que la prohibición afecta también a los accesos inmediatos y aceras circundantes cuando forman parte del recinto sanitario.

- A pesar de ello, la realidad es otra: numerosos estudios y observaciones de campo muestran un incumplimiento generalizado en los accesos hospitalarios de toda España. La propia documentación oficial recuerda que la ley no habilita ninguna excepción y que los centros deben señalizar y hacer cumplir la prohibición de fumar en todo el recinto.


Dónde denunciar

  1. Gerencia del hospital
    Presentar una queja formal por escrito obliga al centro a registrar la incidencia y responder.

  2. Consejería de Sanidad de la Comunidad Autónoma
    En la Comunitat Valenciana o en Murcia, se puede presentar una denuncia por incumplimiento de la Ley 28/2005.

  3. Policía Local
    Está habilitada para sancionar el consumo de tabaco en zonas donde la ley lo prohíbe.


Voces que llevan años alertando

  • La OMS recuerda que no existe nivel seguro de exposición al humo del tabaco.
  • La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) lo clasifica como carcinógeno para los seres humanos.
  • Diversas organizaciones de consumidores han denunciado la permisividad en los accesos hospitalarios y la falta de control efectivo.


Recomendación final

- Los hospitales deberían ser espacios de protección absoluta. Mantener sus accesos libres de humo no es una cuestión estética, sino de salud pública y dignidad. La ley es clara; lo que falta es voluntad de cumplimiento.


Resumen

- La legislación española prohíbe fumar en todo el recinto hospitalario, incluidas las puertas y accesos. Sin embargo, el incumplimiento es frecuente. Existen vías claras para denunciarlo y un consenso científico que respalda la necesidad de proteger a pacientes y profesionales de la exposición al humo.

- Sabemos lo que tenemos que hacer, pero ... ¿lo hacemos o seguiremos quejándonos sin más?

24 abril 2026

Nutrición esencial para hombres de 65–70 años: calorías y nutrientes clave

 Cómo debe alimentarse un hombre mayor para mantener fuerza, energía y salud según su nivel de actividad

Imagen de archivo utilizada con fines ilustrativos.


24 abril 2026

A partir de los 65–70 años, el cuerpo cambia: disminuye la masa muscular, baja el metabolismo basal y se vuelve más fácil perder fuerza que perder grasa. Por eso, la alimentación deja de ser una simple costumbre y pasa a ser una herramienta de salud, autonomía y longevidad.


1. ¿Cuántas calorías necesita un hombre mayor de 65–70 años?

Las necesidades energéticas dependen sobre todo de la movilidad.

Hombres con movilidad reducida (les cuesta caminar, fatiga, artrosis, sedentarismo):
  • Entre 1.600 y 1.900 kcal al día.
  • El objetivo es mantener la masa muscular y evitar la desnutrición.
  • Necesitan más proteína por kilo que un adulto joven.

Hombres activos (caminan a buen ritmo, hacen recados, pasean 45–60 minutos al día):
  • Entre 2.000 y 2.400 kcal al día.
  • El objetivo es preservar energía, músculo y función cognitiva.
  • Pueden tolerar más carbohidratos complejos.


2. Proporción ideal de macronutrientes

Proteínas:
  • Entre 1 y 1,2 g/kg al día en mayores activos.
  • Entre 1,2 y 1,5 g/kg al día en mayores con movilidad reducida.
  • Fuentes recomendadas: pescado, huevos, legumbres, pollo, tofu, lácteos sin azúcar.

Carbohidratos:
  • Entre el 40 y el 50% de la energía diaria.
  • Mejor integrales: patata cocida, avena, arroz integral, pan integral, frutas enteras y verduras.

Grasas saludables:
  1. Entre el 30 y el 35% de la energía.
  2. AOVE, frutos secos, aguacate y pescado azul.


3. Diferencias clave entre un mayor activo y uno sedentario

  • El mayor activo necesita más calorías para sostener su ritmo diario, pero menos proteína por kilo.
  • El mayor sedentario necesita menos calorías, pero más proteína para evitar la pérdida de músculo.
  • El activo tolera mejor los carbohidratos; el sedentario debe priorizar proteína y verduras.
  • El riesgo principal del activo es quedarse corto de energía; el del sedentario es la sarcopenia.


4. Recomendaciones de expertos

Walter Willett (Harvard School of Public Health): “A partir de los 65 años, la calidad de la dieta pesa más que la cantidad.”

Dr. John Morley (experto en sarcopenia): La pérdida de músculo es el enemigo número uno del envejecimiento.”

Dr. Miguel Ángel Martínez-González (Universidad de Navarra): “La dieta mediterránea es el patrón más seguro para la longevidad.”


5. Consejos prácticos

  • Comer cinco veces al día para evitar picos de hambre.
  • Priorizar verduras, frutas enteras, legumbres y proteínas magras.
  • Evitar ultraprocesados, fritos y azúcares añadidos.
  • Beber entre seis y ocho vasos de agua aunque no haya sed.
  • Mantener actividad diaria adaptada: caminar, ejercicios en silla o movilidad suave.


6. Resumen final

  • A los 65–70 años, la dieta no es una restricción: es una inversión en fuerza, autonomía y claridad mental.
  • Los mayores activos necesitan más energía; los sedentarios, más proteína.
  • En ambos casos, la dieta mediterránea sigue siendo la brújula más segura.

22 abril 2026

Cuando la vida cotidiana se vuelve frágil

Una reflexión sobre cómo pequeños imprevistos puede desordenarnos la vida y recordarnos cuánto nos necesitamos unos a otros

Imagen de autor desconocido

22 abril 2026

- A veces no hace falta una gran desgracia para que todo se tambalee. Basta un trámite que no funciona, una cita médica que se retrasa, un síntoma que aparece sin avisar o una noche en la que el cuerpo decide que no quiere colaborar. De un día para otro, lo que dábamos por seguro se vuelve frágil.

- Vivimos en un país que presume de cercanía, de familia, de calor humano. Y sin embargo, demasiadas veces la vida cotidiana nos deja solos ante cosas que no deberían vivirse en soledad. La salud, los cuidados, la burocracia, la incertidumbre económica… todo pesa más cuando uno está cansado, cuando el cuerpo no acompaña o cuando la red que debería sostenernos llega tarde o llega rota.

- Y aun así, seguimos adelante. Con pequeños gestos que nos devuelven un poco de control. Con rutinas que nos ordenan el día. Con la ayuda de quienes están cerca. Con la esperanza —a veces mínima, pero suficiente— de que mañana será un día más amable.

- Quizá la fragilidad no sea solo una amenaza. También es un recordatorio: necesitamos unos de otros. Nadie vive del todo solo. Y la vida, incluso cuando aprieta, sigue teniendo un pulso que merece ser escuchado.

20 abril 2026

Cuando la enfermedad te deja solo

Un grito necesario por quienes padecen lo que nadie quiere, ni sabe, ver

Foto obtenida con la ayuda de Grok


20 abril 2026

- Hoy quiero reiterar mi grito en favor de quienes padecen una enfermedad rara o infrecuente y se sienten solos frente al mundo que les rodea. Hoy vuelvo a ese grito de queja, de solicitud de orden, de atención y de acompañamiento que necesita cualquier persona que sufre la dichosa RFL (Reflujo Faringolaríngeo).

- Ni los médicos de Atención Primaria ni muchos especialistas digestivos saben muy bien cómo actuar. Mientras tanto, conseguir una cita —en la Sanidad Pública o en la Privada— se convierte en una tarea casi imposible. Y el enfermo observa cómo cada paso del proceso (primera visita, pruebas, tratamientos, nuevas visitas, más pruebas), se desplaza hacia soluciones que siempre parecen llegar demasiado tarde.

- En ese camino, el entorno se cansa. Los ataques de tos se vuelven continuos cuando el RFL se agrava, y el enfermo se hunde en su desesperación. Brotes de desánimo —que no suicidas— y episodios de ansiedad aparecen con frecuencia. Y, para colmo, la única respuesta que recibe es un “respira profundamente, expira por la boca en forma de O”, mientras él sigue ahogándose en su propio moco, llorando y soportando una sensación de asfixia que nadie parece comprender.

- Lanzo, pues, una llamada —no sé si en el desierto— para que la Bendecida Sanidad que los políticos de todos los colores presentan como ejemplar esté realmente a la altura de sus palabras. Que doten de recursos y presupuesto no solo al cuidado de esta enfermedad, sino a todas aquellas que viven en la sombra, olvidadas, difíciles, invisibles.

Por favor, a quien corresponda: NO MÁS MUERTES NI ENFERMEDADES MAL ATENDIDAS EN NUESTRO PAÍS.

18 abril 2026

¿Dónde está realmente el problema de los comedores escolares?

Cuando la evidencia científica choca con los hábitos familiares


18 abril 2026

- La alimentación escolar se ha convertido en un inesperado campo de batalla. Lo que debería ser un espacio de consenso —la salud de los niños— se ha transformado en una polémica que enfrenta a centros educativos, administraciones y familias. La entrada en vigor del Real Decreto 315/2025, que regula los comedores escolares sostenibles, ha intensificado el debate: más fruta, más legumbres, menos azúcar, menos precocinados. Y, sorprendentemente, una de las quejas más repetidas por algunos padres es que “ya no se dan yogures de sabores con azúcar”.

- El decreto establece medidas claras: una fritura como máximo por semana, cuatro raciones de fruta fresca, un plato precocinado al mes y la práctica desaparición del azúcar en los postres. También impulsa el consumo de proteína vegetal y técnicas de cocción saludables. Las nutricionistas Elena Pérez y María Hernández-Alcalá celebran el avance, pero advierten de un reto clave: “los platos deben resultar conocidos y apetecibles para evitar que los niños los rechacen y acaben en la basura”.

- Uno de los puntos más conflictivos no está en los colegios, sino en casa. Àngels Roca, presidenta de la patronal de empresas de comedores escolares, lo resume con claridad: “Los padres se enfadan porque ya no les dan yogures de sabores con azúcar”. La frase revela una tensión profunda: los colegios están obligados a ofrecer alimentación saludable basada en evidencia científica, mientras que muchos hogares mantienen hábitos donde el azúcar, los procesados o la carne diaria siguen siendo la norma.

- Las expertas recuerdan que el decreto nace por un motivo contundente: “el aumento incesante de enfermedades no transmisibles vinculadas a los hábitos” y la evidencia “descomunal” de cómo la alimentación diaria influye en el desarrollo infantil.

- ¿Y los niños? A veces rechazan la comida saludable, pero no por capricho. Las nutricionistas alertan del riesgo de neofobia alimentaria: rechazo a alimentos nuevos o desconocidos. Por eso recomiendan introducir cambios de forma gradual, como una tortilla de calabacín combinada con patata o albóndigas con salsas enriquecidas con verduras, evitando cambios bruscos que generen rechazo .

- Conviene recordar un dato que suele olvidarse: los comedores representan solo el 10% de las comidas anuales de un niño, unas 177 comidas al año. “Nuestro trabajo representa un 10%”, recuerda Roca, subrayando que el comedor escolar no puede compensar hábitos poco saludables en casa ni luchar solo contra la omnipresencia del azúcar o la falta de tiempo para cocinar.

- Tras revisar datos, testimonios y normativa, la respuesta parece clara: el problema no está en los niños ni en los colegios. Está en la educación alimentaria de las familias. Los colegios están haciendo lo que la ciencia exige: reducir azúcar, aumentar fruta y verdura, limitar fritos y procesados, promover proteína vegetal y enseñar hábitos saludables. Pero si en casa se sigue premiando con bollería, si el yogur sin azúcar se percibe como un agravio o si la verdura se sirve como castigo, el comedor escolar se convierte en un islote saludable rodeado de un océano de contradicciones.

- La polémica de los comedores escolares no es gastronómica, sino cultural. No es un conflicto entre colegios y familias, sino entre evidencia científica y costumbre. Entre lo que sabemos que es saludable y lo que seguimos haciendo por inercia. Los niños no necesitan yogures de sabores. Necesitan adultos que entiendan que la alimentación es un acto de salud pública, no un capricho. Y que educar el paladar es tan importante como enseñar a leer.

- El decreto marca un camino. Los colegios lo están recorriendo. Ahora falta que las familias decidan acompañarlos.

16 abril 2026

Accesibilidad y dignidad: cuando la realidad supera a la normativa

Una reflexión sobre cómo la falta de planificación y de visión institucional sigue dejando atrás a quienes más apoyo necesitan

Imagen de RTVE

16 abril 2026

- Hoy quiero reflexionar, una vez más, sobre la distancia que existe entre las necesidades reales de las personas con discapacidad y la capacidad institucional para darles respuesta. No hablo de ideologías ni de nombres propios, sino de una forma de gestionar lo público que, por su falta de visión, acaba afectando a nuestro bienestar social, a nuestra economía cotidiana y, también, a nuestra salud.

- Todo lo que expongo aquí es verificable en la vida diaria. Basta observar algunos ejemplos sencillos.

- Frente a un Centro de Salud de mi ciudad, la plaza reservada para personas con movilidad reducida se encuentra a casi cien metros de la puerta, mientras que varias plazas de libre acceso están a apenas cinco. Para agravar la situación, esa plaza carece de vado, de modo que quien baja de su vehículo debe desplazarse por la calzada hasta el primer paso de peatones y, desde allí, buscar la entrada al centro. Es una escena que revela una planificación desconectada de la realidad.

- En las farmacias ocurre algo parecido. En mi ciudad —y en muchas otras del país— no existen plazas reservadas frente a estos establecimientos. No hace falta explicar lo que esto supone para quienes dependen de una silla de ruedas de un andador o tienen movilidad limitada. La accesibilidad no debería ser un lujo ni una excepción.

- Si hablamos de las ayudas contempladas en la Ley de Dependencia, es conocido que muchas personas fallecen antes de recibirlas, pese a haberlas solicitado uno, dos, tres o incluso cuatro años antes. La lentitud administrativa convierte un derecho en una espera interminable.

- También preocupa la falta de rigor en el control del uso indebido de las plazas reservadas. Aparcar sin autorización en un espacio destinado a personas con discapacidad rara vez recibe una sanción efectiva, y solo un pequeño porcentaje de infracciones llega a multarse. Este fenómeno no es aislado: forma parte de un marco más amplio donde la falta de medios, de coordinación o de normativa adecuada genera una sensación de impunidad que perjudica a quienes más apoyo necesitan.

- Hoy lo dejo aquí, con varias  preguntas que, por su sencillez, deberían tener una respuesta clara. 
  • ¿No sería razonable establecer normas de obligado cumplimiento en todo el país para corregir situaciones como estas? 
  • ¿No debería la accesibilidad ser un criterio básico, uniforme y garantizado en cualquier territorio? 
  • ¿Sabemos quién tiene esa responsabilidad?
  • ¿Por qué lo permitimos?


Otro espacio etf: https://elcaminoseestrecha.blogspot.com/

Sanidad Pública: La desatención que nadie quiere ver

Cuando los recursos no acompañan, los funcionarios cargan con culpas ajenas y los pacientes con la frustración. Imagen obtenida con la ayuda...