Cómo distinguir los platos preparados que merecen la pena de los que conviene dejar en la estantería.
11 marzo 2026
Una guía práctica para elegir con criterio
Los platos preparados han pasado de ser un recurso ocasional a convertirse en una solución habitual para miles de personas con poco tiempo. Pero… ¿son saludables? ¿Cuáles merecen la pena y cuáles conviene evitar? Aquí tienes una visión completa basada en informes de la OCU y opiniones de nutricionistas.
1. ¿Por qué han crecido tanto los platos preparados?
Falta de tiempo y estrés laboral.
Mayor oferta y variedad en supermercados.
Consumidores que buscan rapidez sin renunciar al sabor.
Según estudios recientes, el 81% de los europeos consume comida preparada al menos ocasionalmente .
2. Platos preparados “buenos”: los que sí merecen la pena
Según la OCU, algunos platos destacan por su calidad, sabor y composición nutricional equilibrada.
–Mercadona (los mejor valorados por la OCU)
Pollo teriyaki con arroz: buena cantidad de pechuga, salsa equilibrada, aporte nutricional notable.
Arroz con secreto ibérico y setas: sabor intenso, proteínas y fibra, bajo en grasas saturadas.
Pollo al curry con arroz: económico, sabroso y bien resuelto.
Noodles yakisoba con carne: buena calidad de ingredientes y facilidad de consumo.
Empanada de atún: la estrella según la OCU, por su sabor equilibrado y su parecido a las elaboraciones tradicionales.
–Otros supermercados (según ranking OCU)
Ensaladilla de patata (Lidl)
Lasaña boloñesa (Aldi)
Ensaladilla (Alcampo)
Ensaladilla rusa de atún (Carrefour)
Ensaladilla (Mercadona)
–¿Qué tienen en común los “buenos”?
Ingredientes reconocibles.
Buena trazabilidad y proveedores de proximidad.
Control riguroso de procesos.
Perfil nutricional razonable.
3. Platos preparados “regulares”: aceptables, pero con matices
Suelen ser platos:
Con salsas abundantes.
Con más calorías de las necesarias para una comida diaria.
Con conservantes o aditivos que, sin ser peligrosos, restan calidad.
Con exceso de sal (muy habitual).
Ejemplos típicos:
Pastas con salsas cremosas.
Arroces con demasiados aceites vegetales refinados.
Platos con listas de ingredientes demasiado largas.
4. Platos preparados “malos”: los que conviene evitar
No porque sean peligrosos, sino porque su perfil nutricional es pobre.
Suelen ser:
Fritos o rebozados industriales.
Platos con grasas saturadas altas.
Productos con azúcares añadidos innecesarios.
Platos con más de 1,5 g de sal por ración.
Recetas con ingredientes de baja calidad (carnes procesadas, almidones, potenciadores de sabor).
Ejemplos típicos:
Croquetas industriales.
Nuggets o empanados.
Pizzas muy procesadas.
Platos con salsas muy grasas (carbonaras industriales, quesos fundidos, etc.).
5. ¿Qué dicen los expertos en nutrición?
Los nutricionistas coinciden en que:
–Los platos preparados pueden ser saludables si…
Tienen pocos ingredientes y reconocibles.
Usan aceite de oliva en lugar de refinados.
No superan los 2 g de sal por ración.
No contienen azúcares añadidos.
La ración es adecuada (muchos platos son demasiado grandes).
–Pueden ser problemáticos si…
Se consumen a diario.
Sustituyen sistemáticamente la cocina casera.
Se eligen opciones muy calóricas o saladas.
6. ¿Cómo saber si un plato preparado es bueno?
Guía rápida:
–Fíjate en…
Lista de ingredientes corta.
Verduras, legumbres, carnes magras o pescado como base.
Aceite de oliva como grasa principal.
Proteínas ≥ 12 g por ración.
Sal ≤ 1,2 g por ración.
–Desconfía si…
Tiene más de 15 ingredientes.
Usa aceites vegetales refinados.
Contiene jarabes, maltodextrinas o potenciadores de sabor.
La ración supera las 600–700 kcal.
7. Conclusión: ¿son buenos o malos los platos preparados?
Ni buenos ni malos en sí mismos. Depende del producto y de la frecuencia.
Hay platos preparados de muy buena calidad, especialmente en Mercadona, Lidl, Aldi y Carrefour, según la OCU.
Consumidos de forma ocasional, pueden ser una solución práctica y saludable.
Consumidos a diario, desplazan la cocina casera y aumentan el riesgo de exceso de sal, grasas y calorías.
Recomendación final
Elige platos preparados de ingredientes simples y reconocibles.
Prioriza los mejor valorados por la OCU (como los de Mercadona mencionados).
Evita los fritos, rebozados y platos con salsas pesadas.
Úsalos como apoyo, no como base de tu alimentación.
Acompáñalos siempre de fruta, ensalada o verduras frescas.






