22 abril 2026

Cuando la vida cotidiana se vuelve frágil

Una reflexión sobre cómo pequeños imprevistos puede desordenarnos la vida y recordarnos cuánto nos necesitamos unos a otros

Imagen de autor desconocido

22 abril 2026

- A veces no hace falta una gran desgracia para que todo se tambalee. Basta un trámite que no funciona, una cita médica que se retrasa, un síntoma que aparece sin avisar o una noche en la que el cuerpo decide que no quiere colaborar. De un día para otro, lo que dábamos por seguro se vuelve frágil.

- Vivimos en un país que presume de cercanía, de familia, de calor humano. Y sin embargo, demasiadas veces la vida cotidiana nos deja solos ante cosas que no deberían vivirse en soledad. La salud, los cuidados, la burocracia, la incertidumbre económica… todo pesa más cuando uno está cansado, cuando el cuerpo no acompaña o cuando la red que debería sostenernos llega tarde o llega rota.

- Y aun así, seguimos adelante. Con pequeños gestos que nos devuelven un poco de control. Con rutinas que nos ordenan el día. Con la ayuda de quienes están cerca. Con la esperanza —a veces mínima, pero suficiente— de que mañana será un día más amable.

- Quizá la fragilidad no sea solo una amenaza. También es un recordatorio: necesitamos unos de otros. Nadie vive del todo solo. Y la vida, incluso cuando aprieta, sigue teniendo un pulso que merece ser escuchado.

20 abril 2026

Cuando la enfermedad te deja solo

Un grito necesario por quienes padecen lo que nadie quiere, ni sabe, ver

Foto obtenida con la ayuda de Grok


20 abril 2026

- Hoy quiero reiterar mi grito en favor de quienes padecen una enfermedad rara o infrecuente y se sienten solos frente al mundo que les rodea. Hoy vuelvo a ese grito de queja, de solicitud de orden, de atención y de acompañamiento que necesita cualquier persona que sufre la dichosa RFL (Reflujo Faringolaríngeo).

- Ni los médicos de Atención Primaria ni muchos especialistas digestivos saben muy bien cómo actuar. Mientras tanto, conseguir una cita —en la Sanidad Pública o en la Privada— se convierte en una tarea casi imposible. Y el enfermo observa cómo cada paso del proceso (primera visita, pruebas, tratamientos, nuevas visitas, más pruebas), se desplaza hacia soluciones que siempre parecen llegar demasiado tarde.

- En ese camino, el entorno se cansa. Los ataques de tos se vuelven continuos cuando el RFL se agrava, y el enfermo se hunde en su desesperación. Brotes de desánimo —que no suicidas— y episodios de ansiedad aparecen con frecuencia. Y, para colmo, la única respuesta que recibe es un “respira profundamente, expira por la boca en forma de O”, mientras él sigue ahogándose en su propio moco, llorando y soportando una sensación de asfixia que nadie parece comprender.

- Lanzo, pues, una llamada —no sé si en el desierto— para que la Bendecida Sanidad que los políticos de todos los colores presentan como ejemplar esté realmente a la altura de sus palabras. Que doten de recursos y presupuesto no solo al cuidado de esta enfermedad, sino a todas aquellas que viven en la sombra, olvidadas, difíciles, invisibles.

Por favor, a quien corresponda: NO MÁS MUERTES NI ENFERMEDADES MAL ATENDIDAS EN NUESTRO PAÍS.

18 abril 2026

¿Dónde está realmente el problema de los comedores escolares?

Cuando la evidencia científica choca con los hábitos familiares


18 abril 2026

- La alimentación escolar se ha convertido en un inesperado campo de batalla. Lo que debería ser un espacio de consenso —la salud de los niños— se ha transformado en una polémica que enfrenta a centros educativos, administraciones y familias. La entrada en vigor del Real Decreto 315/2025, que regula los comedores escolares sostenibles, ha intensificado el debate: más fruta, más legumbres, menos azúcar, menos precocinados. Y, sorprendentemente, una de las quejas más repetidas por algunos padres es que “ya no se dan yogures de sabores con azúcar”.

- El decreto establece medidas claras: una fritura como máximo por semana, cuatro raciones de fruta fresca, un plato precocinado al mes y la práctica desaparición del azúcar en los postres. También impulsa el consumo de proteína vegetal y técnicas de cocción saludables. Las nutricionistas Elena Pérez y María Hernández-Alcalá celebran el avance, pero advierten de un reto clave: “los platos deben resultar conocidos y apetecibles para evitar que los niños los rechacen y acaben en la basura”.

- Uno de los puntos más conflictivos no está en los colegios, sino en casa. Àngels Roca, presidenta de la patronal de empresas de comedores escolares, lo resume con claridad: “Los padres se enfadan porque ya no les dan yogures de sabores con azúcar”. La frase revela una tensión profunda: los colegios están obligados a ofrecer alimentación saludable basada en evidencia científica, mientras que muchos hogares mantienen hábitos donde el azúcar, los procesados o la carne diaria siguen siendo la norma.

- Las expertas recuerdan que el decreto nace por un motivo contundente: “el aumento incesante de enfermedades no transmisibles vinculadas a los hábitos” y la evidencia “descomunal” de cómo la alimentación diaria influye en el desarrollo infantil.

- ¿Y los niños? A veces rechazan la comida saludable, pero no por capricho. Las nutricionistas alertan del riesgo de neofobia alimentaria: rechazo a alimentos nuevos o desconocidos. Por eso recomiendan introducir cambios de forma gradual, como una tortilla de calabacín combinada con patata o albóndigas con salsas enriquecidas con verduras, evitando cambios bruscos que generen rechazo .

- Conviene recordar un dato que suele olvidarse: los comedores representan solo el 10% de las comidas anuales de un niño, unas 177 comidas al año. “Nuestro trabajo representa un 10%”, recuerda Roca, subrayando que el comedor escolar no puede compensar hábitos poco saludables en casa ni luchar solo contra la omnipresencia del azúcar o la falta de tiempo para cocinar.

- Tras revisar datos, testimonios y normativa, la respuesta parece clara: el problema no está en los niños ni en los colegios. Está en la educación alimentaria de las familias. Los colegios están haciendo lo que la ciencia exige: reducir azúcar, aumentar fruta y verdura, limitar fritos y procesados, promover proteína vegetal y enseñar hábitos saludables. Pero si en casa se sigue premiando con bollería, si el yogur sin azúcar se percibe como un agravio o si la verdura se sirve como castigo, el comedor escolar se convierte en un islote saludable rodeado de un océano de contradicciones.

- La polémica de los comedores escolares no es gastronómica, sino cultural. No es un conflicto entre colegios y familias, sino entre evidencia científica y costumbre. Entre lo que sabemos que es saludable y lo que seguimos haciendo por inercia. Los niños no necesitan yogures de sabores. Necesitan adultos que entiendan que la alimentación es un acto de salud pública, no un capricho. Y que educar el paladar es tan importante como enseñar a leer.

- El decreto marca un camino. Los colegios lo están recorriendo. Ahora falta que las familias decidan acompañarlos.

16 abril 2026

Accesibilidad y dignidad: cuando la realidad supera a la normativa

Una reflexión sobre cómo la falta de planificación y de visión institucional sigue dejando atrás a quienes más apoyo necesitan

Imagen de RTVE

16 abril 2026

- Hoy quiero reflexionar, una vez más, sobre la distancia que existe entre las necesidades reales de las personas con discapacidad y la capacidad institucional para darles respuesta. No hablo de ideologías ni de nombres propios, sino de una forma de gestionar lo público que, por su falta de visión, acaba afectando a nuestro bienestar social, a nuestra economía cotidiana y, también, a nuestra salud.

- Todo lo que expongo aquí es verificable en la vida diaria. Basta observar algunos ejemplos sencillos.

- Frente a un Centro de Salud de mi ciudad, la plaza reservada para personas con movilidad reducida se encuentra a casi cien metros de la puerta, mientras que varias plazas de libre acceso están a apenas cinco. Para agravar la situación, esa plaza carece de vado, de modo que quien baja de su vehículo debe desplazarse por la calzada hasta el primer paso de peatones y, desde allí, buscar la entrada al centro. Es una escena que revela una planificación desconectada de la realidad.

- En las farmacias ocurre algo parecido. En mi ciudad —y en muchas otras del país— no existen plazas reservadas frente a estos establecimientos. No hace falta explicar lo que esto supone para quienes dependen de una silla de ruedas de un andador o tienen movilidad limitada. La accesibilidad no debería ser un lujo ni una excepción.

- Si hablamos de las ayudas contempladas en la Ley de Dependencia, es conocido que muchas personas fallecen antes de recibirlas, pese a haberlas solicitado uno, dos, tres o incluso cuatro años antes. La lentitud administrativa convierte un derecho en una espera interminable.

- También preocupa la falta de rigor en el control del uso indebido de las plazas reservadas. Aparcar sin autorización en un espacio destinado a personas con discapacidad rara vez recibe una sanción efectiva, y solo un pequeño porcentaje de infracciones llega a multarse. Este fenómeno no es aislado: forma parte de un marco más amplio donde la falta de medios, de coordinación o de normativa adecuada genera una sensación de impunidad que perjudica a quienes más apoyo necesitan.

- Hoy lo dejo aquí, con varias  preguntas que, por su sencillez, deberían tener una respuesta clara. 
  • ¿No sería razonable establecer normas de obligado cumplimiento en todo el país para corregir situaciones como estas? 
  • ¿No debería la accesibilidad ser un criterio básico, uniforme y garantizado en cualquier territorio? 
  • ¿Sabemos quién tiene esa responsabilidad?
  • ¿Por qué lo permitimos?


Otro espacio etf: https://elcaminoseestrecha.blogspot.com/

14 abril 2026

¡¡¡Qué desastre!!!

Hablemos de la Sanidad Pública y Privada en España 

Imagen de Internet creación digital

14 abril 2026 

- No es que la haya tomado con la Sanidad —pública o privada—, y mucho menos con los sanitarios. Pero a medida que uno necesita sus servicios descubre que la solvencia del sistema sanitario español está en un estado realmente desastroso, incluso más de lo que imaginamos. Faltan recursos, faltan medios y, sobre todo, falta un presupuesto que esté a la altura de las necesidades reales de la población.

- Hoy pasé toda la mañana en uno de los mejores hospitales de la Comunidad Valenciana. No añadiré nada que pueda resultar penoso o injusto para esos ángeles de la guarda que sostienen el sistema con su vocación: médicos, enfermeros, auxiliares, celadores… todos ellos. Pero sí dejaré una frase que escuché allí mismo, pronunciada por uno de ellos (está en el título), ante el caos cotidiano de intentar concertar una cita en un plazo razonable para alguno de sus clientes más necesitados o de verse, una vez más, doblando turno para atender una cola interminable de pacientes que no piden privilegios, sino algo tan básico como ser atendidos, diagnosticados y tratados a tiempo. Y no hablo de molestias menores. Hablo de enfermedades graves cuyos tratamientos se alejan de la necesidad para convertirse en un martirio burocrático, en una carrera de obstáculos que desgasta más que la propia dolencia. 

- Lo más triste es que este deterioro no es nuevo, ni accidental, ni inevitable. Es el resultado de decisiones políticas que se han ido aplazando, parcheando o ignorando durante años. Pero también es cierto que, si hay voluntad, hay margen para revertirlo. 

- La sanidad española tiene profesionales extraordinarios, infraestructuras valiosas y un modelo que podría volver a ser ejemplar si se le dota de los recursos, la gestión y la visión que merece. No perdamos la esperanza. Exijamos soluciones, sí, pero sin renunciar a la convicción de que este país puede recuperar una sanidad digna, humana y eficaz. Porque no estamos pidiendo un lujo: estamos reclamando un derecho.

- ¿Sabemos qué hacer?



12 abril 2026

Entre el vértigo del avance y la lentitud del sistema sanitario

Reflexiones sobre salud, prevención y la necesidad urgente de exigir políticas que estén a la altura de la ciencia 

Entre el impulso del conocimiento y la inercia de la gestión sanitaria. 
Imagen de Freepik

12 abril 2026

- Hay días en que notas que ya empieza a importarte poco si las guerras de aquí y/o allá tienen un final, una evolución o un no sé qué.

- Ves con cierta preocupación que no tienes grandes aficiones a las que dedicar tu largo día –salvo escribir por y para todo– pero descubres que una de ellas te interesa cada vez más, sí, y esa no es otra que meterte en Internet a estudiar, fisgar y hacer resúmenes sobre las distintas enfermedades que van minando tu actividad, tus movimientos y todas tus patologías, incluso las que no sufres.

- Pero, hoy, en esta mi otra pagina bloguera actual activa que dedico a asuntos de salud y clima, quiero dedicarle un rato al remedio. 

- Leo decenas de artículos de expertos en salud, clínicas de prestigio de ámbito mundial y otras de muy expertas y reconocidas fuentes en la materia, en las que veo que el éxito la investigación sobre el mundo de las muy diversas enfermedades avanza a un ritmo vertiginoso, mientras que la praxis cercana del mundo de la Salud, tanto Pública como Privada, lleva otro ritmo. Igual puedes leer una noticia como esta de La Vanguardia "Los cambios biológicos aparecen doce años antes del diagnóstico de parkinson", como puedes leer en tu buscador-e o en el teléfono de citas médicas para cualquier especialista (de la Privada o la Pública), que nunca hay cita más cercana que entre dos y seis meses para cualquier especialidad.

- De que sirve, pues, cuidar de tu salud si no tienes en tu País una política sanitaria de PREVENCIÓN de ENFERMEDADES. 

- Un inevitable lamento: ¿Hacia dónde vamos?

- Pues bien, pese a todo, sigo pensando que no estamos condenados a resignarnos. La ciencia avanza, la ciudadanía se informa, y cada vez somos más quienes entendemos que la salud —la nuestra y la del planeta— no puede esperar a que otros marquen el paso. Nos queda mucho por reclamar a quienes diseñan las políticas públicas, mucho por exigir en prevención, en acceso y en coherencia. Pero también queda mucho por hacer desde lo cotidiano: cuidarnos, informarnos, acompañarnos y no perder de vista que cada pequeño gesto suma. Quizá ahí esté la esperanza real, en no dejar de empujar para que lo posible termine convirtiéndose en lo necesario.

10 abril 2026

Cuando el día decide sorprenderte

Un instante basta para que el cielo se abra donde menos lo esperas.

Imagen de internet

10 abril 2026

- Hoy hablaré aquí, de salud, de una salud que no se ve, pero que siempre está presente.

- Te levantas pensando que hoy va a ser un gran día. A veces cuesta creerlo, incluso cuando uno se empeña en ello, pero la vida tiene esa habilidad secreta de sorprenderte por caminos que no imaginabas. Hay días que, sin anunciarse, discurren por sendas de una gloria discreta, silenciosa, casi tímida… y solo más tarde descubres que te estaban regalando algo valioso.

- Nunca pedí tanto, ni nunca tanto merecí. Pero así son las buenas jornadas: llegan sin exigir nada y te devuelven más de lo que dabas por posible.

- Benditas vacaciones —esas que resucitan a cualquiera— aunque vengan acompañadas de alguna que otra batalla bronquial o de un exceso de metafísica quijotesca. Todo eso pasa. Lo que queda es la idea, la chispa, la certeza íntima de que incluso en los días más comunes puede asomarse un cielo inesperado.

- Y ese cielo, créeme, existe. A veces solo hay que detenerse un instante para verlo.

Qué placer seguir descubriéndolo.

Cuando la vida cotidiana se vuelve frágil

Una reflexión sobre cómo pequeños imprevistos puede desordenarnos la vida y recordarnos cuánto nos necesitamos unos a otros Imagen de autor...