19 febrero 2026

EL CAFÉ: ENTRE MITOS, EVIDENCIAS Y MATICES

CAFÉ Y SALUD: ENTRE LA LEYENDA URBANA Y LA CIENCIA SERIA


19 febrero 2026

- El café ha pasado de ser sospechoso habitual (taquicardias, insomnio, “daño al estómago”), a convertirse en protagonista de titulares que lo presentan como casi un escudo contra el cáncer y otras enfermedades graves. La ciencia, sin embargo, avanza más despacio que los titulares. Hoy sabemos bastante más que hace unas décadas, pero no lo suficiente para convertirlo en una “bebida medicinal”.

- Aun así, los estudios recientes ofrecen datos interesantes y, en algunos casos, esperanzadores.

PREGUNTAS CLAVE

1. ¿Todos los tipos de café son igual de “buenos” o “malos”?

No exactamente.

  • Natural: es el que más se utiliza en estudios. Rico en antioxidantes.

  • Torrefacto: contiene azúcar añadido en el tostado; no aporta beneficios adicionales y sí más compuestos no deseables.

  • Descafeinado: conserva la mayoría de los compuestos antioxidantes; los estudios que muestran beneficios incluyen también el descafeinado.

  • Instantáneo (tipo Nescafé): mantiene parte de los compuestos beneficiosos, aunque en menor concentración.

  • Con leche: no anula beneficios; simplemente añade calorías y lactosa.

2. ¿Puede el café reducir el riesgo de cáncer?

La evidencia es moderada, no definitiva, pero apunta en una dirección interesante:

  • Algunos estudios muestran menor riesgo de cáncer de hígado, endometrio, próstata y colorrectal.

  • Otros estudios encuentran asociaciones débiles o inconsistentes.

  • La evidencia no permite hacer recomendaciones oficiales de prevención.

En resumen: no cura ni evita el cáncer, pero podría tener un efecto protector en algunos casos.

3. ¿Cuánta cantidad es razonable?

La mayoría de estudios sitúan los beneficios en torno a 3–4 tazas al día, siempre que la persona lo tolere bien.
Más de 5 tazas puede aumentar riesgos en ciertos grupos (por ejemplo, mujeres con baja densidad ósea).

4. ¿El café provoca insomnio?

Sí, si se toma tarde o si la persona es sensible a la cafeína.
La cafeína tarda entre 4 y 6 horas en eliminarse parcialmente.
El descafeinado evita este problema.

5. ¿Aumenta la tensión arterial?

Puede producir un aumento leve y transitorio en personas no habituadas.
En consumidores habituales, el efecto es menor.
Las personas con hipertensión deben vigilar su respuesta individual.

6. ¿Perjudica el ritmo intestinal?

Depende de cada persona:

  • En muchos casos estimula el tránsito.

  • En personas con reflujo o gastritis puede aumentar molestias.

  • El café sin filtrar (prensa francesa) puede elevar ligeramente el colesterol.

CITAS DE PROFESIONALES Y ORGANISMOS

  • Caroline Um, investigadora de la American Cancer Society:
    “Las evidencias son esperanzadoras, pero aún insuficientes para establecer recomendaciones nutricionales formales.”

  • CRIS Contra el Cáncer (revisión 2025):
    “El café no solo es seguro, sino que puede reducir el riesgo de varios tipos de cáncer, como el de hígado, endometrio y próstata.”

  • Mayo Clinic:
    Para la mayoría de las personas, está bien tomar café todos los días y puede tener beneficios.”

CONCLUSIÓN

- El café no es un medicamento ni un escudo infalible contra el cáncer, pero tampoco es el villano que fue durante décadas. La evidencia actual sugiere que un consumo moderado, preferiblemente de café natural o descafeinado, puede asociarse a beneficios reales, especialmente a nivel cardiovascular y hepático, y quizá en algunos tipos de cáncer.

- Como siempre, la clave está en la moderación, la tolerancia individual y evitar convertir una bebida placentera en una receta milagrosa.


17 febrero 2026

Trump; ¿Hasta cuándo?

 ¿Cada país tiene el Gobierno que merece?


17 febrero 2026

- La actitud de Trump, su soberbia, su narcisismo, su chulería y su personal y mesiánica forma de gobernar me hace recordar aquella vieja frase de: "Cada Pais tiene el Gobierno que merece".

- Leo un artículo que publica el Periódico Información de Alicante al que hoy me quiero referir.

RESUMEN DE LA NOTICIA

El presidente de Estados Unidos ha emprendido una política medioambiental centrada en la desregulación y en el impulso de los combustibles fósiles, rompiendo compromisos internacionales y revirtiendo normas clave contra el cambio climático. Entre las decisiones más destacadas se encuentran:

  • la retirada del Acuerdo de París
  • la anulación del dictamen que reconocía la peligrosidad de los gases de efecto invernadero
  • la declaración de una “emergencia energética nacional” para expandir la producción de petróleo y gas
  • la defensa del carbón y la ampliación de la minería; la eliminación de ayudas a las energías renovables
  • la reversión de los estándares de eficiencia para vehículos eléctricos; el desmantelamiento de la Agencia de Protección Ambiental (EPA)
  • el impulso a los plásticos de un solo uso
  • el rechazo a los impuestos globales al carbono
  • la reducción de normas de eficiencia energética en el ámbito doméstico.

Además, Estados Unidos se ha retirado de numerosos organismos internacionales dedicados al clima, la biodiversidad y la energía renovable, debilitando su participación en la cooperación global contra el calentamiento del planeta.

VALORACIÓN PERSONAL

- Leyendo este catálogo de decisiones, cuesta no recordar aquella frase tan vieja como certera: “Cada país tiene el Gobierno que merece”. Y, sin embargo, también invita a preguntarse si un país “merece” que su liderazgo renuncie a la ciencia, a la cooperación internacional y a la responsabilidad intergeneracional.

- La actitud soberbia, narcisista y mesiánica del presidente no es solo un estilo político: es una forma de gobernar que convierte la desregulación en dogma y el retroceso ambiental en bandera. El resultado es un país que se repliega sobre sí mismo, que desprecia los consensos globales y que actúa como si el clima fuera una opinión y no un hecho físico.

- Lo inquietante no es solo lo que decide un líder, sino lo que una sociedad está dispuesta a tolerar. Y ahí es donde la frase vuelve a resonar, incómoda pero inevitable.

Artículo de referencia: https://www.informacion.es/medio-ambiente/2026/02/15/trump-diez-decisiones-medioambiente-126857185.html

15 febrero 2026

Cómo actuar ante una distrofia muscular o después de los 70 años

 Cuidar el músculo cuando llega la fragilidad: pautas realistas para vivir mejor

15 febrero 2026

(Información general basada en expertos y evidencia científica)

1. Medicamentos a evitar o vigilar
En personas con distrofias musculares o con fragilidad muscular asociada a la edad, algunos fármacos pueden aumentar el riesgo de debilidad o dolor muscular. Entre ellos destacan:
  • Corticoides prolongados, salvo indicación específica.
  • Algunos antibióticos (fluoroquinolonas) por riesgo de tendinopatías.
  • Estatinas: no están prohibidas, pero requieren vigilancia.
Según la Sociedad Española de Cardiología, el ejercicio moderado no empeora los síntomas musculares en usuarios de estatinas, incluso en quienes ya tenían molestias, y puede mejorar su calidad de vida.

La decisión final debe individualizarse según riesgo cardiovascular.


2. ¿Estatinas, sí o no?
No existe una contraindicación general para personas con distrofia muscular.
  • En quienes tienen alto riesgo cardiovascular, suelen ser necesarias.
  • En quienes presentan mialgias importantes, se valora cambiar dosis, tipo de estatina o alternativas.
  • El ejercicio moderado no aumenta el daño muscular en quienes toman estatinas, según evidencia de la SEC .


3. Ejercicio: qué tipo y cuánto
La evidencia actual es clara: el ejercicio es beneficioso, siempre que sea moderado, regular y supervisado.
La SERMEF destaca que el ejercicio físico supervisado es seguro, factible y beneficioso en adultos con distrofias musculares, mejorando fuerza, resistencia y calidad de vida.
Recomendaciones generales:
  • Actividad moderada, evitando esfuerzos máximos.
  • Combinación de resistencia suave, fuerza ligera y ejercicios respiratorios.
  • Rutinas cortas y diarias (10–20 min), como propone la guía británica de ejercicios para distrofia muscular.
  • Control del peso para reducir carga sobre músculos debilitados.


4. ¿Es cierto que un esfuerzo desmedido destruye músculo?
Sí, en parte.
En distrofias musculares, los músculos tienen menor capacidad de reparación. Un esfuerzo intenso puede provocar rabdomiólisis, inflamación o pérdida acelerada de fibras.
Por eso se recomienda:
• Evitar ejercicios explosivos o de alta intensidad.
• Priorizar la regularidad sobre el esfuerzo máximo.


5. ¿Y si hago poco ejercicio, el músculo se inutiliza?
  • También es cierto.
  • La inactividad prolongada acelera la atrofia, reduce la movilidad y empeora la función respiratoria.
  • La clave es el equilibrio: ni sobreesfuerzo ni sedentarismo.


6. Carnitina: ¿mito o utilidad real?
La carnitina participa en el transporte de ácidos grasos a la mitocondria. Algunos neurólogos la prescriben para favorecer el uso de grasa como energía y proteger el músculo.

La evidencia es variable:
  • Puede ser útil en algunos tipos de miopatías metabólicas.
  • En distrofias musculares clásicas, los beneficios son modestos o inciertos.
  • No sustituye al ejercicio moderado ni a la fisioterapia.
Su uso debe ser individualizado y supervisado por un especialista.


Conclusión

La mejor estrategia para convivir con una distrofia muscular o con la fragilidad muscular propia de la edad, es un equilibrio inteligente:
  • Ejercicio moderado, regular y supervisado, nunca extenuante.
  • Evitar fármacos que puedan dañar el músculo, y vigilar las estatinas sin descartarlas de entrada.
  • Mantener movilidad, peso adecuado y ejercicios respiratorios.
  • Suplementos como la carnitina pueden tener un papel limitado y deben usarse solo bajo criterio médico.

El objetivo no es “forzar” el músculo, sino conservarlo, mantener la autonomía y mejorar la calidad de vida.

13 febrero 2026

Dieta sin carne: lo que dice la evidencia y cómo construirla con equilibrio

¿Es grave abandonar por completo la carne en la dieta diaria? Una reflexión serena y basada en evidencias


13 febrero 2026

Renunciar a la carne (toda la carne: pollo, ternera, cerdo, conejo, pato, embutidos, hamburguesas y derivados), es una decisión que cada vez más personas toman por salud, sostenibilidad o ética. Pero la pregunta que late detrás de ese gesto es sencilla y legítima: ¿puede ser perjudicial para la salud dejar de consumir carne de forma permanente? Y, si no lo es, ¿cómo debería ser entonces una dieta equilibrada sin ningún tipo de carne?

• Vamos por partes.
• Con calma.
• Y con ciencia.


¿Es grave dejar de comer carne?

La respuesta corta: no, no es grave, siempre que la dieta esté bien planificada.
La respuesta larga: la carne aporta proteínas, hierro hemo, vitamina B12 y ciertos aminoácidos esenciales. Pero ninguno de estos nutrientes es exclusivo de la carne, salvo la B12, que puede obtenerse mediante lácteos, huevos o suplementos.

Los grandes consensos científicos coinciden:

• Una dieta sin carne puede ser perfectamente saludable.
• Puede incluso reducir riesgos de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y ciertos tipos de cáncer.
• El único riesgo real aparece cuando la dieta es pobre, improvisada o basada en ultraprocesados “vegetales” que no aportan nada.

Es decir: el problema no es quitar la carne, sino no saber qué poner en su lugar.


¿Cómo debería ser una dieta saludable sin carne?

Aquí entra tu lista, que es muy buena base. Vamos a ordenarla en grupos para que el lector lo vea claro.

1. Proteínas de calidad

• Lácteos: leche semidesnatada, yogur natural, kéfir
• Huevos (si se consumen)
• Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, soja
• Derivados de soja: tofu, tempeh
• Frutos secos: almendras, nueces, anacardos
• Semillas: chía, lino, sésamo, calabaza

2. Grasas saludables

• Nueces y almendras
• Semillas de lino y chía (ricas en omega‑3 vegetal)
• Aceite de oliva virgen extra
• Aguacate

3. Carbohidratos complejos

• Pan integral
• Avena (incluida la granola, siempre que no sea un postre disfrazado)
• Arroz integral, quinoa, trigo sarraceno
• Patata y boniato

4. Micronutrientes esenciales

• Frutas: todas, sin excepción; cada color aporta algo distinto
• Verduras: especialmente las de hoja verde (hierro, calcio, folatos)
• Legumbres: hierro, zinc, proteínas
• Lácteos fermentados: probióticos naturales

5. Alimentos funcionales

• Lecitina de soja: útil para el perfil lipídico, aunque no imprescindible
• Lino ecológico: excelente para tránsito y omega‑3
• Chía: fibra, saciedad, minerales
• Kéfir: microbiota feliz

6. ¿Y la vitamina B12?

Si consumes lácteos y huevos, probablemente cubras tus necesidades.
Si no, suplemento obligatorio, según todas las guías internacionales.


Citas de expertos

Academia de Nutrición y Dietética (EE. UU.): “Las dietas vegetarianas y veganas bien planificadas son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la prevención y el tratamiento de ciertas enfermedades”.

Harvard School of Public Health: “La proteína vegetal, combinada con una dieta rica en frutas, verduras y cereales integrales, es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales de la mayoría de las personas”.

Organización Mundial de la Salud: “El consumo elevado de carnes procesadas se asocia con mayor riesgo de enfermedades crónicas; reducirlas o eliminarlas puede ser beneficioso”.


Consejo o comentario final

- Dejar la carne no es un salto al vacío, sino un cambio de paisaje. Lo importante no es lo que se elimina, sino lo que se construye en su lugar. Una dieta sin carne puede ser rica, variada, completa y profundamente saludable si se basa en alimentos reales, en la combinación inteligente de proteínas vegetales y en el sentido común.

- Y, como siempre, escuchar al cuerpo: él sabe más de lo que parece.

11 febrero 2026

Cuando el tiempo es vida: la verdad incómoda sobre el cáncer y las listas de espera en España

Entre estadísticas oficiales y vidas reales, una pregunta late: ¿cómo puede un país que presume de sanidad universal permitir que un diagnóstico de cáncer se pierda en meses de silencio administrativo?

11 febrero 2026

1. El dato oficial y la vida real

El Ministerio de Sanidad publica cada seis meses los tiempos de espera del Sistema Nacional de Salud. Son cifras frías, impersonales, pero detrás de ellas hay personas que miran el calendario como quien mira un reloj de arena.

Primera consulta con especialista: 105 días de media.
Intervención quirúrgica: 126 días de media.
Pacientes que esperan más de 6 meses para operarse: casi uno de cada cuatro.

Son datos globales, no específicos de cáncer, pero el cáncer está dentro de ellos. Y cuando uno escucha historias de amigos que esperan seis meses para ver a un oncólogo o más de un año para una operación que podría salvarles la vida, entiende que las medias esconden dramas.
A veces, demasiados.

2. El cáncer y el tiempo robado

En oncología, el tiempo no es un detalle. Es un factor pronóstico.
• Un diagnóstico tardío puede convertir un tumor operable en uno avanzado.
• Una demora en pruebas o derivaciones puede cambiar el curso de una vida.
• La angustia de saber o sospechar, que tienes un cáncer y que el sistema no se mueve es una forma de violencia silenciosa.
Y luego está la desigualdad territorial: no es lo mismo enfermar en una comunidad que en otra. El código postal no debería decidir la rapidez con la que se atiende un cáncer, pero lo hace.

3. ¿Qué puede hacer un paciente atrapado en la espera?

No se trata de resignarse. Tampoco de convertirse en un guerrero administrativo. Pero sí de conocer los caminos que existen, aunque sean imperfectos.

Atención al Paciente del hospital: una queja formal, bien documentada, puede mover expedientes que parecían dormidos.
Reclamación en el Servicio de Salud autonómico: fechas, informes, sospecha clínica… todo debe constar.
Médico de cabecera como aliado: pedir que la derivación sea marcada como urgente cuando haya sospecha fundada.
Segunda opinión dentro del sistema público: un derecho poco conocido.
Pruebas en la privada (si se puede): una colonoscopia o una biopsia hechas fuera pueden acelerar el circuito público. No es justo, pero es real.
Asociaciones de pacientes: conocen los pasillos invisibles del sistema mejor que nadie.

4. Protestar también es cuidar

Protestar no es ser conflictivo. Es defender un derecho básico.
Reclamaciones formales en Atención al Paciente y en la administración sanitaria.
Defensor del Pueblo, estatal o autonómico.
Plataformas de afectados y asociaciones que visibilizan lo que las estadísticas esconden.
Medios locales, que a veces son los únicos que ponen nombre y rostro a las demoras.
La protesta colectiva es la única que obliga a que los tiempos de espera dejen de ser un PDF escondido en una web institucional.

5. Cuando uno está cansado: la dignidad también importa

Aquí entramos en lo más humano.
No puedo ni debo decirle a nadie qué hacer con su vida o su enfermedad. Pero sí recordar que existen derechos y caminos que no siempre se explican.
Decidir no someterse a tratamientos agresivos es una opción legítima, especialmente en edades avanzadas o con otras enfermedades.
Cuidados paliativos: no significan rendirse, sino priorizar calidad de vida, control del dolor y acompañamiento.
Hablar claro con el equipo médico: qué se gana, qué se pierde, qué pasa si no se hace.
Planificación anticipada de decisiones: elegir cómo queremos ser tratados cuando ya no podamos decidir.
La dignidad no es un lujo. Es un derecho.

6. Conclusión: entre la esperanza y la responsabilidad

España tiene una sanidad pública que ha salvado y salva miles de vidas. Pero también tiene un problema estructural que nadie debería maquillar: las demoras en cáncer matan.
No por mala fe, sino por inercia, por falta de recursos, por burocracia, por desigualdad territorial.
Y mientras el sistema se reforma (si es que se reforma), los pacientes no pueden quedarse quietos.
Reclamar, exigir, pedir explicaciones, buscar segundas vías, apoyarse en asociaciones, hablar claro con los médicos, decidir con libertad… todo eso es parte del cuidado.
Porque cuando el tiempo es vida, cada día cuenta.


09 febrero 2026

WhastApp, eliminar archivos innecesarios que ralentizan el ritmo de tu smartphone

 


09 febrero 2026

Cómo liberar espacio en tu móvil limpiando la “papelera oculta” de WhatsApp (resumen práctico)

- WhatsApp puede llegar a ocupar entre 2 y 10 GB de espacio sin que te des cuenta. No es por las fotos de la galería, sino por carpetas internas que la app no limpia: duplicados de archivos enviados y copias de seguridad antiguas que se acumulan durante años.
• La carpeta Sent duplica cada foto, vídeo o documento que envías. Si mandas un vídeo a cinco chats, se guardan cinco copias.
• La carpeta Databases almacena copias de seguridad locales diarias, de las que solo necesitas la más reciente.
• Además, la descarga automática llena el móvil de memes, audios y vídeos que no siempre quieres conservar.

1. Vaciar la carpeta Sent

Ruta: Almacenamiento interno > Android > media > com.whatsapp > WhatsApp > Media > WhatsApp Images/Video > Sent.
Puedes borrar todo sin riesgo: solo son duplicados de archivos que tú mismo enviaste.

2. Eliminar copias de seguridad antiguas

Ruta: WhatsApp > Databases.
Conserva únicamente la copia más reciente y elimina las demás para recuperar varios gigas al instante.

3. Usar la herramienta interna de WhatsApp

Ajustes > Almacenamiento y datos > Administrar almacenamiento.
Permite borrar archivos grandes o muy reenviados.

4. Desactivar la descarga automática

Ajustes > Almacenamiento y datos > Descarga automática.
Desactiva Fotos, Audio, Vídeo y Documentos. Así solo se descarga lo que tú eliges.

Conclusión

- Mantener limpias estas dos carpetas y controlar lo que se descarga devuelve a tu móvil espacio, velocidad y temperatura normal. Es un mantenimiento sencillo, seguro y que marca una diferencia inmediata en el rendimiento del dispositivo.


Artículo de referencia: https://tinyurl.com/2ckk47kg

07 febrero 2026

La nueva adicción silenciosa: cuando la IA sustituye a la escucha médica

Cuando la tecnología escucha y la sanidad no alcanza

 07 febrero 2026

Introducción

- Cada vez más personas con problemas de salud están recurriendo a la inteligencia artificial para obtener explicaciones, informes y respuestas sobre sus síntomas. No lo hacen por capricho ni por moda, sino porque sienten que la IA les ofrece algo que echan de menos en la consulta médica: tiempo, atención y una sensación de ser escuchados. Las respuestas generadas por estos sistemas suelen ser amables, extensas, estructuradas y, a ojos del paciente, “científicas”. Y aunque no sustituyen a un profesional sanitario, muchos usuarios perciben que, al menos, alguien les dedica unos minutos sin prisas.

- Detrás de este fenómeno hay un malestar creciente. Muchos pacientes sienten que la medicina pública y privada ha perdido uno de sus principios esenciales: escuchar. La escucha era, durante siglos, el primer tratamiento. Hoy, en cambio, la consulta de Atención Primaria se ha convertido en un espacio acelerado, donde el profesional apenas dispone de unos minutos para atender, diagnosticar, rellenar formularios, justificar pruebas y gestionar burocracia. En ese contexto, el paciente sale con la sensación de que su historia no ha sido realmente atendida.

- A partir de ahí, la desconfianza crece. Y cuando la confianza se erosiona, aparece el riesgo: la automedicación, la búsqueda compulsiva de información y la dependencia de respuestas generadas por sistemas que, aunque útiles para orientar, no pueden evaluar físicamente ni diagnosticar.

- Pero ¿qué hay de verdad en todo esto? ¿Es solo una percepción o hay causas estructurales detrás?


¿Están los médicos comprometidos con la formación continua?

- En general, sí. La mayoría de los profesionales sanitarios participan en cursos, congresos y actualizaciones. La medicina es una disciplina que cambia rápido y la formación continua es parte de su responsabilidad. El problema no suele ser la falta de compromiso, sino la falta de tiempo y recursos para formarse dentro de jornadas laborales ya saturadas.


¿Atienden mal porque no tienen tiempo suficiente?

- La falta de tiempo es uno de los factores más repetidos por los propios médicos. Consultas de cinco o siete minutos, agendas imposibles, presión asistencial, burocracia creciente y plantillas insuficientes hacen que la atención se vuelva mecánica. No es desinterés, es agotamiento estructural.


¿Hay un déficit de médicos en España?

- Sí, y no es nuevo. España forma buenos profesionales, pero muchos se marchan a otros países donde las condiciones laborales y salariales son más atractivas. Esto deja huecos difíciles de cubrir, especialmente en Atención Primaria y en zonas rurales. No es solo un problema de salarios, sino de estabilidad, carga de trabajo y reconocimiento.


¿España es un país pobre que ya no puede sostener su Estado del bienestar?

- España no es un país pobre, pero sí arrastra desequilibrios presupuestarios, decisiones políticas discutibles y una estructura sanitaria que necesita reformas profundas. El Estado del bienestar no desaparece de un día para otro, pero puede deteriorarse si no se cuida. Y la sanidad es uno de sus pilares más sensibles.


¿Es culpa de los políticos y su gestión del presupuesto?

- La gestión política influye, sin duda. La sanidad requiere planificación a largo plazo, inversión estable y decisiones que no dependan del ciclo electoral. Cuando los recursos se reparten sin visión estratégica, cuando se prioriza la inmediatez sobre la estructura, el sistema se resiente. Y los primeros en notarlo son los pacientes.


Conclusión

- La creciente confianza en la IA no es un capricho tecnológico, sino un síntoma social. La gente busca ser escuchada, comprendida y acompañada. Si la consulta médica no puede ofrecer ese espacio, otros lo ocuparán, aunque no deban. La solución no pasa por demonizar la IA ni por culpar a los pacientes, sino por fortalecer un sistema sanitario que vuelva a poner la escucha en el centro. Porque la tecnología puede informar, pero solo un profesional humano puede cuidar.

EL CAFÉ: ENTRE MITOS, EVIDENCIAS Y MATICES

CAFÉ Y SALUD: ENTRE LA LEYENDA URBANA Y LA CIENCIA SERIA 19 febrero 2026 - El café ha pasado de ser sospechoso habitual (taquicardias, insom...