01 febrero 2026
Introducción
- Hay preguntas que nos acompañan desde siempre. Una de ellas es por qué, comiendo lo mismo, unos engordan y otros adelgazan o se mantienen delgados sin aparente esfuerzo. No es magia, no es suerte y tampoco es una cuestión moral. Es biología, emociones y hábitos. Hoy comparto un artículo magnífico publicado en El Mundo que arroja luz sobre este asunto con una claridad que merece ser difundida.
Resumen del artículo https://tinyurl.com/25gomae8
- Basado en la entrevista al psicoterapeuta Luis Navarro Sanz, especialista en inteligencia emocional, el artículo desmonta la idea de que la delgadez depende únicamente de la fuerza de voluntad. Navarro explica que la cultura de la dieta ha distorsionado nuestra relación con la comida y con el cuerpo.
- Las dietas estrictas generan ansiedad, culpa y un efecto rebote casi inevitable. El cuerpo interpreta la restricción como una amenaza y activa mecanismos de defensa que dificultan adelgazar.
- El autor distingue tres tipos de personas delgadas: quienes lo son por genética, quienes tienen un metabolismo naturalmente eficiente y quienes conservan la conexión biológica con el hambre y la saciedad. Estas últimas son las que comen cuando tienen hambre real y paran cuando sienten saciedad, algo que la mayoría hemos perdido por hábitos sociales, horarios impuestos y años de dietas.
- Navarro insiste en que el ejercicio no adelgaza por sí mismo, aunque sea saludable, y que el verdadero cambio pasa por recuperar la escucha interna. Propone cuatro hábitos basados en la biología: comer solo con hambre física, disfrutar de la comida, reconocer la saciedad y detenerse al sentirla. Según él, estos hábitos permiten adelgazar sin sufrimiento, sin prohibiciones y sin obsesión por las calorías.
- El artículo subraya también el papel de las emociones. Muchas personas comen para aliviar ansiedad, tristeza o aburrimiento, lo que crea un ciclo de alivio inmediato y culpa posterior. La clave, dice Navarro, es aprender a sentir las emociones sin recurrir a la comida como anestesia.
Comentario final
- El artículo es magnífico porque devuelve la conversación al terreno de lo humano. No promete milagros ni vende soluciones rápidas. Nos recuerda que el cuerpo no es un enemigo, que la comida no es una amenaza y que adelgazar no debería ser una guerra. Recuperar la conexión con el hambre y la saciedad es, en el fondo, recuperar la conexión con uno mismo. Y eso, más que una técnica, es una forma de vivir.
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https://www.britannica.com/biography/Jean-Anthelme-Brillat-Savarin (britannica.com in Bing)