27 noviembre 2025
En este país nuestro, donde la dieta mediterránea se cita como patrimonio pero se practica cada vez menos, surgen preguntas que nos atormentan entre la báscula y la nevera.
Suplementos alimenticios: ¿son ángeles guardianes de la salud o simples placebos caros? Algunos sí tienen respaldo científico (vitamina D en invierno, hierro en casos concretos), pero otros son puro marketing disfrazado de cápsula milagrosa.
El pan: ese compañero histórico de mesa y hambre. Hoy se le acusa de todo: de hinchar, de engordar, de ser enemigo del vientre plano. ¿Suprimirlo del todo? Quizá sea más sensato reducirlo y elegir versiones integrales, pero la moda radical manda.
El alcohol: la copa que alegra y deprime a la vez. La consigna actual es clara: cero ingesta. Aunque uno se pregunte si dos Paulaner a la semana son pecado venial o capital.
El marisco: ¿insalubre? No exactamente. Rico en proteínas y minerales, pero con colesterol y purinas que lo hacen enemigo de algunos. Como siempre, depende de la dosis y del cuerpo que lo recibe.
Las proteínas: ese mantra moderno. Son los ladrillos de la vida, necesarias en todas las edades, pero no todas son iguales.
Proteínas: ladrillos de la vida según la edad
Las proteínas son cadenas de aminoácidos, esenciales para construir y reparar tejidos, producir enzimas y mantener la maquinaria del cuerpo en marcha. No todas son iguales: algunas son completas (contienen todos los aminoácidos esenciales), otras complementarias.
Infancia y adolescencia
Leche y yogures: aportan proteínas completas y calcio para huesos en crecimiento.
Huevos: referencia absoluta en calidad proteica.
Pescado blanco y azul: fácil digestión y aporte de omega‑3.
Avena integral bio: aunque no es proteína completa, combinada con lácteos o frutos secos se convierte en un desayuno equilibrado.
Juventud y adultez
Carnes magras (pollo, pavo, conejo): proteínas de alta calidad sin exceso de grasa.
Legumbres (lentejas, garbanzos, soja): base vegetal, combinadas con cereales dan proteína completa.
Frutos secos (almendras, nueces, avellanas): ricos en proteína vegetal, grasas saludables y fibra.
Semillas de lino y chía: pequeñas pero poderosas, aportan proteína vegetal y ácidos grasos omega‑3.
Lecitina de soja: más que proteína, es un fosfolípido que ayuda al metabolismo de grasas y colesterol.
Madurez y vejez
Pescado y marisco: proteínas fáciles de digerir, con minerales como zinc y selenio.
Yogures y kéfir: además de proteína, aportan probióticos que favorecen la flora intestinal.
Proteínas vegetales (soja, tofu, tempeh): digestión más ligera que la carne roja.
Frutos secos y semillas: excelentes para mantener masa muscular y salud cardiovascular, siempre en dosis moderadas.
Clasificación rápida de los alimentos
Epílogo con ironía
Y mientras tanto, uno se mira al espejo y descubre que ha engordado medio kilo en una semana. Medio kilo que parece un drama griego, aunque sea apenas un suspiro en la balanza. El problema es creciente, sí, y hasta deprime. Pero quizá la verdadera batalla no sea contra el pan ni contra la cerveza, sino contra la ansiedad que nos dicta prohibiciones absolutas.
"Al final, la dieta es como la vida: un equilibrio imposible entre lo que nos gusta y lo que nos conviene. Y mientras tanto, seguimos contando gramos como si fueran versos."
Referencias recomendadas
Medgadget – Guía sobre dosis de proteínas, cuándo usar suplementos y riesgos asociados.
Academia Española de Nutrición y Dietética – Nota de prensa sobre el consumo de suplementos nutricionales en España y sus riesgos.
Atresmedia Objetivo Bienestar – Artículo sobre beneficios, riesgos y cómo elegir bien las proteínas y suplementos.
La Razón – Reportaje sobre los alimentos más ricos en proteínas y la moda peligrosa de los suplementos.
Eroski Consumer – Comparativa entre alimentos y suplementos de proteínas.
Eso del consumo de semillas y frutos secos tendré que tomármelo en serio. Es que necesito masa muscular a cuál más.
ResponderEliminarEn otro orden. Hace unos tres o cuatro calendarios, escribí una crónica que me encantó...es acerca del espacio, en ella abordo la grandeza y la insignificancia de nosotros como especie, además de dejar claro el Absoluto cosmogónico...en fin. Es de esos escritos que te ponen a pensar. Eso quiero sacarlo en mi próximo libro de cuentos. Ahora bien, entre tanto, voy a publicarlo en el blog como regalo de navidad para mis colegas blogueros y lo dejaré colgado todo diciembre, Dios mediante. Esperaré que lo leas con detenimiento, sé que te gustará.
Ali, lo de las semillas y frutos secos no es un capricho: son aliados discretos pero constantes para la masa muscular, siempre que se tomen con mesura y acompañados de otros ladrillos proteicos. Ya verás cómo tu cuerpo agradece esa constancia silenciosa.
EliminarEn cuanto a tu crónica, me intriga mucho esa mirada al espacio que combina grandeza y pequeñez, lo cósmico y lo humano. Seguro que será un regalo de diciembre que nos hará detenernos y pensar, como quien levanta la vista al cielo en una noche clara. Lo leeré con la atención que merece, porque intuyo que en esas páginas se esconde tanto reflexión como poesía.
Al final, entre proteínas y estrellas, lo que nos sostiene es ese equilibrio imposible entre lo que alimenta el cuerpo y lo que alimenta el alma.