Un teatro simbólico, con las dos máscaras, la que sonríe al público y la que desvía la mirada hacia las sombras
03 enero 2025
- Hay algo profundamente insano en la forma en que la política o mejor dicho, la actitud de muchos políticos, se ha colado en nuestras relaciones humanas. No hablo de ideologías, que son legítimas y necesarias, sino de la crispación, el sectarismo y la necesidad de dividir que algunos fomentan. Y lo más sorprendente es que, aun sabiendo que sus mensajes son partidistas, exagerados o directamente interesados, los hacemos nuestros. Los repetimos. Los defendemos. Los convertimos en trincheras desde las que disparamos contra amigos, familiares o vecinos.
- Mientras tanto, en mi comunidad de propietarios, elegimos presidente por votación, gestionamos lo común con eficacia y nadie pregunta si el del tercero es de izquierdas o de derechas. Allí funciona la democracia real: la que resuelve problemas. ¿Por qué no funciona igual en el país? ¿Por qué no adoptamos sistemas que acerquen a los representantes a los representados? ¿Por qué permitimos que la política nos enfrente mientras los políticos siguen tan tranquilos?
- Estas son preguntas que me hago, y que lanzo hoy para que analistas sociales, psicólogos y expertos nos ayuden a entender qué está pasando con nuestra salud emocional y social.
PREGUNTAS PARA LOS EXPERTOS
¿Por qué hacemos nuestras las manifestaciones extremistas o partidistas de ciertos políticos, aun sabiendo que están diseñadas para polarizar?
¿Siguen existiendo diferencias reales entre las llamadas izquierdas y las derechas de centro, o la polarización es más emocional que ideológica?
Si en una comunidad de propietarios la gestión funciona sin etiquetas políticas, ¿por qué en la política nacional parece imposible?
¿Qué efectos tendría un sistema electoral basado en circunscripciones pequeñas donde el diputado dependa más de los votantes que de su partido?
¿Por qué padres e hijos, amigos y compañeros pueden llegar a enfrentarse por defender a políticos que no conocen y que no responden a sus necesidades reales?
RESPUESTAS DE ANALISTAS SOCIALES, PSICÓLOGOS Y EXPERTOS
1. Por qué hacemos nuestras las palabras de políticos extremistas
Sociólogos:
La política se ha convertido en una identidad, no en una opinión. Cuando un político habla, muchos sienten que habla “por su grupo”, y defenderlo es defenderse a sí mismos.
Las redes sociales amplifican los mensajes más extremos porque generan más interacción. Lo moderado no se viraliza.
Psicólogos:
El cerebro busca certezas y pertenencia. Los discursos simples y contundentes son emocionalmente más gratificantes que los matizados.
La polarización funciona como un mecanismo tribal: “los nuestros” frente a “los otros”.
2. ¿Hay tanta diferencia entre izquierdas y derechas de centro?
Politólogos:
En muchos países, las diferencias programáticas entre el centro-izquierda y el centro-derecha se han reducido en temas económicos y de gestión.
Sin embargo, las diferencias simbólicas y emocionales se han disparado. Hoy se vota más por identidad que por propuestas.
Sociólogos:
La polarización no se basa en ideas, sino en percepciones. Dos grupos pueden pensar casi lo mismo, pero sentirse radicalmente opuestos.
3. Por qué una comunidad de propietarios funciona sin ideologías
Expertos en gobernanza local:
Porque los problemas son concretos: goteras, ascensores, limpieza, presupuestos. No hay espacio para discursos abstractos.
La responsabilidad es directa: si el presidente lo hace mal, lo ven todos. No hay distancia entre gestor y gestionados.
Psicólogos sociales:
La convivencia diaria reduce la deshumanización. Es más difícil odiar al vecino que ves cada mañana que a un político lejano.
4. Circunscripciones pequeñas: ¿solución o ilusión?
Politólogos:
Un sistema de distritos pequeños aumenta la rendición de cuentas: el diputado depende de su barrio, no de su partido.
Reduce la disciplina partidista y favorece perfiles más moderados y dialogantes.
Sin embargo, también puede generar desigualdades territoriales si no se diseña bien.
Sociólogos:
La proximidad reduce la polarización. Cuando el representante es “uno de los nuestros”, se rebaja la tensión.
5. Por qué familias y amigos se enfrentan por política
Psicólogos familiares:
La política se ha convertido en un sustituto de la moral. No discutimos ideas, sino “quién es buena persona y quién no”.
Cuando un hijo o un amigo defiende una postura distinta, se interpreta como una amenaza a los valores compartidos.
Expertos en comunicación:
Los políticos utilizan estrategias emocionales que generan adhesiones intensas. Esa intensidad se traslada a las relaciones personales.
La política se ha convertido en entretenimiento, y como en el fútbol, se crean rivalidades irracionales.
CIERRE (mi voz personal)
- Quizá la pregunta no sea por qué los políticos nos dividen, sino por qué se lo permitimos. Si en una comunidad de vecinos podemos convivir, votar, discrepar y gestionar lo común sin convertirnos en enemigos, ¿por qué no trasladar ese espíritu a la vida pública? Tal vez la salud democrática empiece por la salud emocional, y esta, por recuperar algo tan simple como el respeto y la conversación.

Cada quien con sus cosas, discutir no sirve de nada, un besote.
ResponderEliminarFeliz 2026!, que sea para ti un año increíble, besotes.
Gracias, Beatriz. No podemos cambiar, somos como somos y cuesta mucho hacerlo.
EliminarUn abrazo.