03 febrero 2026

Adaptógenos, promesas del bienestar frente a la mirada científica

Entre la tradición y la evidencia científica 


03 febrero 2026

- Leo en una de las plataformas de vídeos más conocida que un supuesto paciente anuncia que se ha curado del cáncer (no dice de cual), dejando la quimioterapia (que no le sirvió para nada, según dice), y que al recurrir a los adaptógenos se curó, prácticamente de inmediato, tan felizmente que a los seis meses ya estaba corriendo la maratón de NY. 

- ¿Qué hay de verdad en todo eso?


Qué son los adaptógenos

  • Definición general: Son sustancias naturales (sobre todo plantas y hongos) a las que se atribuye la capacidad de ayudar al organismo a “adaptarse” al estrés físico, emocional y ambiental.

  • Ejemplos habituales: ashwagandha, ginseng (Panax ginseng), rhodiola, schisandra, eleuterococo, etc.

  • Origen: vienen de tradiciones como la medicina ayurvédica y la medicina tradicional china, donde se usan desde hace siglos para mejorar energía, resistencia y claridad mental.

- En teoría, actúan modulando el eje del estrés (eje HPA), el sistema inmune y la respuesta inflamatoria, buscando un “equilibrio” más que un efecto estimulante puntual.


¿Curan el cáncer?

- Respuesta directa: no, los adaptógenos no curan el cáncer.

  • No sustituyen tratamientos médicos: no reemplazan quimioterapia, radioterapia, cirugía ni terapias dirigidas. Las fuentes serias insisten en que, como mucho, pueden ser un complemento dentro de un enfoque integrativo, nunca una alternativa.

  • Riesgo del mensaje simplista: frases tipo “con esto se curó el cáncer” en redes sociales suelen ser, como mínimo, incompletas y, en el peor de los casos, engañosas o peligrosas, porque pueden llevar a retrasar o abandonar tratamientos eficaces.


Qué dice la ciencia sobre adaptógenos y cáncer

- Aquí está la parte matizada, donde hay que leer con lupa:

  • Evidencia preclínica (laboratorio y animales):

    • Se han observado efectos interesantes: inducción de apoptosis (muerte programada de células tumorales), inhibición de angiogénesis (formación de vasos que alimentan tumores), acción antioxidante y moduladora del sistema inmune.

    • Esto sugiere un potencial “anticancerígeno” teórico, pero en condiciones muy controladas y no directamente extrapolables a personas.

  • Evidencia clínica (en personas):

    • Algunos estudios pequeños apuntan a que ciertos adaptógenos podrían ayudar a: reducir fatiga, mejorar tolerancia a quimio/radioterapia, modular el estrés y quizá mejorar calidad de vida.

    • La mayoría de estos estudios tienen limitaciones: pocos pacientes, diseños heterogéneos, dosis variables, productos no siempre estandarizados.

  • Conclusión científica honesta:

    • Hay interés real en investigación, sobre todo como apoyo para el estrés, la fatiga y la calidad de vida.

    • No hay pruebas sólidas para afirmar que los adaptógenos curen el cáncer en humanos. Lo que sí se estudia es su papel como complemento, siempre dentro de un tratamiento oncológico convencional.


Riesgos, matices y sentido común

  • Interacciones y seguridad: aunque se vendan como “naturales”, pueden interactuar con fármacos (incluida quimioterapia) o no ser adecuados en ciertas enfermedades. Por eso, siempre se recomienda hablar con el oncólogo o médico antes de tomar nada.

  • Mercado y marketing: el boom de los adaptógenos está muy ligado a la industria del bienestar; el marketing va por delante de la evidencia científica.


Resumen en una frase

- Los adaptógenos son plantas y extractos que se estudian como apoyo frente al estrés y, en oncología, como posible complemento para mejorar calidad de vida, pero no curan el cáncer y nunca deben sustituir un tratamiento médico.

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