Un grito necesario por quienes padecen lo que nadie quiere, ni sabe, ver
20 abril 2026
- Hoy quiero reiterar mi grito en favor de quienes padecen una enfermedad rara o infrecuente y se sienten solos frente al mundo que les rodea. Hoy vuelvo a ese grito de queja, de solicitud de orden, de atención y de acompañamiento que necesita cualquier persona que sufre la dichosa RFL (Reflujo Faringolaríngeo).
- Ni los médicos de Atención Primaria ni muchos especialistas digestivos saben muy bien cómo actuar. Mientras tanto, conseguir una cita —en la Sanidad Pública o en la Privada— se convierte en una tarea casi imposible. Y el enfermo observa cómo cada paso del proceso (primera visita, pruebas, tratamientos, nuevas visitas, más pruebas), se desplaza hacia soluciones que siempre parecen llegar demasiado tarde.
- En ese camino, el entorno se cansa. Los ataques de tos se vuelven continuos cuando el RFL se agrava, y el enfermo se hunde en su desesperación. Brotes de desánimo —que no suicidas— y episodios de ansiedad aparecen con frecuencia. Y, para colmo, la única respuesta que recibe es un “respira profundamente, expira por la boca en forma de O”, mientras él sigue ahogándose en su propio moco, llorando y soportando una sensación de asfixia que nadie parece comprender.
- Lanzo, pues, una llamada —no sé si en el desierto— para que la Bendecida Sanidad que los políticos de todos los colores presentan como ejemplar esté realmente a la altura de sus palabras. Que doten de recursos y presupuesto no solo al cuidado de esta enfermedad, sino a todas aquellas que viven en la sombra, olvidadas, difíciles, invisibles.
Por favor, a quien corresponda: NO MÁS MUERTES NI ENFERMEDADES MAL ATENDIDAS EN NUESTRO PAÍS.

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