Cómo debe alimentarse un hombre mayor para mantener fuerza, energía y salud según su nivel de actividad
Imagen de archivo utilizada con fines ilustrativos.
24 abril 2026
A partir de los 65–70 años, el cuerpo cambia: disminuye la masa muscular, baja el metabolismo basal y se vuelve más fácil perder fuerza que perder grasa. Por eso, la alimentación deja de ser una simple costumbre y pasa a ser una herramienta de salud, autonomía y longevidad.
1. ¿Cuántas calorías necesita un hombre mayor de 65–70 años?
Las necesidades energéticas dependen sobre todo de la movilidad.
Hombres con movilidad reducida (les cuesta caminar, fatiga, artrosis, sedentarismo):
- Entre 1.600 y 1.900 kcal al día.
- El objetivo es mantener la masa muscular y evitar la desnutrición.
- Necesitan más proteína por kilo que un adulto joven.
Hombres activos (caminan a buen ritmo, hacen recados, pasean 45–60 minutos al día):
- Entre 2.000 y 2.400 kcal al día.
- El objetivo es preservar energía, músculo y función cognitiva.
- Pueden tolerar más carbohidratos complejos.
2. Proporción ideal de macronutrientes
Proteínas:
- Entre 1 y 1,2 g/kg al día en mayores activos.
- Entre 1,2 y 1,5 g/kg al día en mayores con movilidad reducida.
- Fuentes recomendadas: pescado, huevos, legumbres, pollo, tofu, lácteos sin azúcar.
Carbohidratos:
- Entre el 40 y el 50% de la energía diaria.
- Mejor integrales: patata cocida, avena, arroz integral, pan integral, frutas enteras y verduras.
Grasas saludables:
- Entre el 30 y el 35% de la energía.
- AOVE, frutos secos, aguacate y pescado azul.
3. Diferencias clave entre un mayor activo y uno sedentario
- El mayor activo necesita más calorías para sostener su ritmo diario, pero menos proteína por kilo.
- El mayor sedentario necesita menos calorías, pero más proteína para evitar la pérdida de músculo.
- El activo tolera mejor los carbohidratos; el sedentario debe priorizar proteína y verduras.
- El riesgo principal del activo es quedarse corto de energía; el del sedentario es la sarcopenia.
4. Recomendaciones de expertos
Walter Willett (Harvard School of Public Health): “A partir de los 65 años, la calidad de la dieta pesa más que la cantidad.”
Dr. John Morley (experto en sarcopenia): La pérdida de músculo es el enemigo número uno del envejecimiento.”
Dr. Miguel Ángel Martínez-González (Universidad de Navarra): “La dieta mediterránea es el patrón más seguro para la longevidad.”
5. Consejos prácticos
- Comer cinco veces al día para evitar picos de hambre.
- Priorizar verduras, frutas enteras, legumbres y proteínas magras.
- Evitar ultraprocesados, fritos y azúcares añadidos.
- Beber entre seis y ocho vasos de agua aunque no haya sed.
- Mantener actividad diaria adaptada: caminar, ejercicios en silla o movilidad suave.
6. Resumen final
- A los 65–70 años, la dieta no es una restricción: es una inversión en fuerza, autonomía y claridad mental.
- Los mayores activos necesitan más energía; los sedentarios, más proteína.
- En ambos casos, la dieta mediterránea sigue siendo la brújula más segura.

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