23 noviembre 2025
Introducción:
Vivimos rodeados de sustancias invisibles que, sin que lo notemos, pueden alterar el delicado equilibrio de nuestro sistema hormonal. Los llamados disruptores endocrinos o disruptores hormonales son compuestos químicos presentes en plásticos, cosméticos, pesticidas y hasta en el aire que respiramos. Su peligrosidad radica en que imitan, bloquean o modifican la acción de nuestras propias hormonas, afectando funciones vitales como la reproducción, el metabolismo o el desarrollo neurológico.
¿Por dónde nos atacan?
Botellas y envases de plástico
- El famoso Bisfenol A (BPA), presente en botellas reutilizables, tuppers y latas con recubrimiento interior. Aunque muchas marcas ya anuncian “BPA free”, todavía se encuentran sustitutos similares (como el BPS) que también pueden alterar hormonas
Cosméticos y productos de baño
- Parabenos: conservantes usados en cremas, champús y maquillaje.
- Ftalatos: se añaden a perfumes y desodorantes para fijar la fragancia.
- Filtros solares químicos: como la benzofenona, que protege contra rayos UV pero puede interferir con el sistema endocrino.
Alimentos y cocina
- Residuos de pesticidas en frutas y verduras, especialmente si no se lavan bien.
- Utensilios antiadherentes con compuestos como el teflón (PFOA), que al deteriorarse liberan sustancias con efectos hormonales.
- Comida rápida y procesada: envuelta en papeles o cajas con recubrimientos plásticos que migran al alimento.
Productos de limpieza y hogar
- Triclosán, presente en algunos jabones antibacterianos y limpiadores.
- Retardantes de llama en sofás, colchones y aparatos electrónicos, invisibles pero liberados lentamente al polvo doméstico.
Ambiente
- Dioxinas y furanos, contaminantes industriales que viajan por el aire y se depositan en suelos y alimentos.
- Metales pesados como el plomo o el cadmio, que pueden acumularse en el organismo y alterar funciones hormonales.
Como ves, no hablamos de “compuestos químicos abstractos”, sino de botellas, cremas, sofás y pesticidas: objetos cotidianos que cualquiera tiene en casa. Esa es la fuerza del mensaje: mostrar que la amenaza no está en un laboratorio lejano, sino en el baño, la cocina y el salón.
Precauciones que podemos tomar
- Elegir envases de vidrio o acero inoxidable en lugar de plásticos para almacenar y calentar alimentos.
- Priorizar alimentos frescos y de temporada, reduciendo la exposición a pesticidas.
- Leer etiquetas de cosméticos y productos de limpieza, evitando parabenos, ftalatos y triclosán.
- Ventilar la casa y reducir ambientadores y perfumes sintéticos, que pueden contener compuestos disruptores.
¿Qué hacen las autoridades?
- La Comisión Europea lleva más de dos décadas trabajando en este tema. Desde 1999 existe una estrategia comunitaria para identificar y regular los alteradores endocrinos. Normativas como el Reglamento REACH, el de cosméticos, el de materiales en contacto con alimentos, así como los reglamentos sobre biocidas y fitosanitarios, incluyen criterios científicos para detectar y limitar estas sustancias.
- En España, el Ministerio de Sanidad y el INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo) han publicado documentos técnicos y guías para sensibilizar y prevenir riesgos laborales y ambientales.
Conclusión
Los disruptores hormonales son enemigos invisibles que ponen en riesgo nuestra salud y la de futuras generaciones. Aunque las autoridades han avanzado en su regulación, la responsabilidad individual también cuenta: elegir productos más seguros, informarse y reducir la exposición. La lucha contra estos químicos es, en definitiva, una batalla por la salud silenciosa que merece ser visibilizada.
Fuentes consultadas:
Siempre es un placer pasar por aqui y leer lo que nos dejas para que lo estudiemos y tengamos presente esos consejos tan utiles .
ResponderEliminarSon unos consejos muy importantes .
Gracias .
Gracias, Joaquín, eres muy amable.
EliminarUn abrazo.