Cómo sobrevivir a los excesos navideños
23 de diciembre de 2025
La Navidad tiene algo de épico: mesas interminables, dulces que aparecen como por arte de magia y brindis que se multiplican sin control. Y claro, luego llegan las preguntas existenciales sobre el estómago, la acidez y la supervivencia digestiva. Aquí va una guía navideña con humor… y con ciencia.
Cuando comes de más y el estómago protesta
Las digestiones pesadas son el villancico no oficial de estas fechas. Según la dietista-nutricionista Laura Jorge, “durante las fiestas ingerimos alimentos con mayor contenido en grasas o azúcar y en mayor cantidad, lo que genera digestiones más pesadas y lentas”.
Si ya has cometido el exceso:
Camina un poco para activar la digestión.
Evita tumbarte justo después.
Bebe agua a sorbos.
No sigas picando “por compromiso”.
Además, la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) recuerda que las visitas a urgencias aumentan hasta un 7% en Navidad por problemas digestivos derivados de excesos.
¿Almax y/o Bianacid en el bolsillo?
No puedo recomendar tratamientos concretos, pero sí compartir información general basada en expertos:
El Consejo General de Colegios Farmacéuticos recuerda que en Navidad aumentan las náuseas, el reflujo y la gastritis, y que existen medicamentos sin receta que pueden aliviar síntomas como gases, distensión o acidez.
Entre ellos mencionan antiácidos, alginatos o productos para gases, siempre bajo consejo farmacéutico.
Llevar algo “por si acaso” es muy navideño, pero no sustituye el criterio profesional.
¿Ayunar entre comilonas ayuda o empeora?
Aquí los expertos son claros: ayunar para compensar suele ser contraproducente.
La nutricionista Laura Jorge advierte que “saltarse una comida previa solo hace que ingiramos más cantidad y más rápido por ansiedad”.
Mejor optar por algo ligero entre eventos: fruta, caldo, yogur, una infusión. El objetivo no es castigar al cuerpo, sino acompañarlo.
¿Beber mucha agua entre comidas es buena idea?
El agua es necesaria, pero no hace milagros. Beber un litro de golpe no “limpia” nada; de hecho, puede aumentar la hinchazón.
Los especialistas recomiendan hidratación regular y moderada, no atracones de agua.
¿Y si no puedo evitar las comilonas y lo dejo todo para después?
La tentación del “ya en enero me porto bien” es universal. Pero los expertos insisten en que los castigos postnavideños no funcionan.
La nutricionista Vanesa León recomienda alternar días festivos con comidas ligeras, priorizando verduras, frutas, caldos y proteínas suaves para no saturar el sistema digestivo.
Y la experta Oriana Marrero recuerda que “no se trata de compensar, sino de darle al cuerpo una base sólida para gestionar mejor los excesos puntuales”.
Conclusión benevolente
La Navidad es un territorio donde el estómago sufre, pero el corazón se expande. Y tú, querido lector implicado, que sabes mirar la vida con humor y ternura, ya intuyes la verdad esencial: no se trata de comer perfecto, sino de vivir con equilibrio y cariño hacia uno mismo.

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