10 abril 2026

Cuando el día decide sorprenderte

Un instante basta para que el cielo se abra donde menos lo esperas.

Imagen de internet

10 abril 2026

- Hoy hablaré aquí, de salud, de una salud que no se ve, pero que siempre está presente.

- Te levantas pensando que hoy va a ser un gran día. A veces cuesta creerlo, incluso cuando uno se empeña en ello, pero la vida tiene esa habilidad secreta de sorprenderte por caminos que no imaginabas. Hay días que, sin anunciarse, discurren por sendas de una gloria discreta, silenciosa, casi tímida… y solo más tarde descubres que te estaban regalando algo valioso.

- Nunca pedí tanto, ni nunca tanto merecí. Pero así son las buenas jornadas: llegan sin exigir nada y te devuelven más de lo que dabas por posible.

- Benditas vacaciones —esas que resucitan a cualquiera— aunque vengan acompañadas de alguna que otra batalla bronquial o de un exceso de metafísica quijotesca. Todo eso pasa. Lo que queda es la idea, la chispa, la certeza íntima de que incluso en los días más comunes puede asomarse un cielo inesperado.

- Y ese cielo, créeme, existe. A veces solo hay que detenerse un instante para verlo.

Qué placer seguir descubriéndolo.

10 comentarios:

  1. Bom dia meu querido amigo Enrique. Obrigado pela visita e comentário. Sei que muitas pessoas, não acreditam em que você escreveu. Sou de família Evangélica. Acredito totalmente, no que você escreveu. Estamos nessa Terra, só de passagem, chegará a vez, de um dia todos nós partimos. Grande abraço do seu amigo brasileiro e uma excelente sexta-feira, para você e todos os seus familiares.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Luiz, qué alegría leerte. Tus palabras traen esa serenidad de quien mira la vida con fe y con aceptación. También creo que estamos aquí de paso, aprendiendo, dejando algo bueno y preparándonos para ese momento en que cada uno seguirá su camino. Gracias por tu cercanía y por compartir tu raíz evangélica con tanta naturalidad.
      Un fuerte abrazo para ti y que este viernes traiga paz y bienestar a toda tu familia.

      Eliminar
  2. sabias palavras, a vida é um presente que devemos guardar como o maior dos tesouros. mas ao mesmo tempo é imprevisível.Deixo abraços

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Coincido contigo: la vida es un regalo frágil y luminoso, algo que uno debe cuidar como quien protege un tesoro que no se puede reemplazar.
      Y, como bien dices, también es impredecible. Quizás ahí reside parte de su encanto: en aprender a caminarla sin certezas, pero con gratitud por lo que nos ofrece en cada giro.
      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Muy cierto cada día es un regalo. Te mando un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cada día trae su pequeño milagro, y reconocerlo así lo vuelve todavía más valioso.
      Gracias por ese cariño que envías; lo recibo con gratitud y con la misma calidez.
      Un fuerte abrazo, Judit.

      Eliminar
  4. Son esos los días en los que me voy a dormir satisfecha, tal vez no he hecho nada grande, nada maravilloso, pero un agujerito claro entre nubes me ha permitido respirar algo más del hilo de aire que tomo justo para sobrevivir. Muy reconfortante tu argumento, gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay días así, en los que nada parece extraordinario y, sin embargo, un pequeño claro entre las nubes basta para que el aire llegue un poco más hondo y uno sienta que puede seguir adelante.
      Tu manera de describirlo es hermosa: a veces no necesitamos grandes gestas, solo ese respiro que nos recuerda que seguimos vivos y atentos, capaces de encontrar consuelo en lo mínimo.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  5. No me queda la menor duda, querido amigo Entique, ¡y cómo se disfrutan por inesperados y por ser, a veces, salvadores! Esa mirada, esa disposición para encontrar la luz en lo aparente/simple, es maravillosa. La mirada de un niño, el aroma de un café, la contemplación serena del mar, la mirada afectuosa del amor...
    Gracias por recordarnos que la vida, pese a todo, nos puede sonreír, aportar presencia, voluntad y asombro.
    Un inmenso abrazo, apreciado amigo. Que tengas un lindo fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Teo. Tus palabras acompañan como esa luz que se posa sin pedir permiso y, de pronto, hace más habitable el día. Tienes razón: esos destellos inesperados —un aroma, una mirada, un gesto mínimo— a veces nos sostienen más que cualquier gran acontecimiento. Nos recuerdan que la vida, incluso en sus pliegues más inciertos, sigue teniendo la delicadeza de sorprendernos, de ofrecernos presencia y asombro cuando menos lo esperamos. Gracias por tu sensibilidad, por tu lectura tan afinada y por esa manera tuya de abrazar lo esencial con palabras. Un fuerte abrazo, amigo, y que tu fin de semana también te regale alguna de esas pequeñas revelaciones que iluminan.
      Un gran abrazo, Teo.

      Eliminar

31 de mayo: un alto necesario

Pongo este blog en pausa mientras atravieso un tiempo de salud frágil. Continuaré escribiendo sólo en El camino se estrecha Fotografía de An...