Vivimos rodeados. No de personas, no de naturaleza, no de silencio: de pantallas.
01 enero 2026
- Pantallas que iluminan la madrugada, que interrumpen conversaciones, que educan a nuestros hijos más que nosotros mismos, que colonizan el trabajo, el ocio y hasta el descanso.
1. ¿Qué dispositivos perjudican más?
Smartphones
Son los más problemáticos por su portabilidad, uso compulsivo y estimulación constante.
Asociados a déficit de atención, ansiedad, alteración del sueño y dependencia en niños y adolescentes.
Videojuegos y consolas
Riesgo de sedentarismo, trastornos del sueño y hiperestimulación.
En menores, pueden afectar al desarrollo motor y a la tolerancia a la frustración.
Tablets y ordenadores
Problemas de postura, visión y sedentarismo.
En edades tempranas, afectan al desarrollo neuronal y emocional según la OMS.
Televisión y Smart TV
Menos adictiva que el móvil, pero más peligrosa en niños pequeños por su uso pasivo y por sustituir interacción humana.
2. Males físicos visibles (más allá de los mentales)
- Los efectos físicos ya están documentados:
Problemas de visión
Fatiga visual digital, sequedad ocular, miopía creciente en menores.
Alteraciones posturales
Cervicalgia, cifosis, “cuello de móvil”.
Trastornos del sueño
La luz azul altera la melatonina y retrasa el sueño, especialmente en adolescentes.
Obesidad y sedentarismo
La OMS alerta de mayor riesgo de obesidad y enfermedades metabólicas en niños expuestos a pantallas sin control.
3. ¿Qué edades son las más afectadas?
- Los estudios coinciden:
0–5 años
La franja más vulnerable.
Afecta al lenguaje, empatía, desarrollo motor y vínculo afectivo.
6–12 años
Riesgo de déficit de atención, problemas de conducta, alteraciones del sueño y sedentarismo.
13–25 años
Mayor impacto en salud mental, autoestima, ansiedad, dependencia, validación social y tolerancia a la frustración.
4. ¿Debemos preocuparnos?
- Sí, pero no desde el pánico, sino desde la responsabilidad.
- La Asociación Española de Pediatría advierte que los dispositivos afectan a la salud física, mental, social y al desarrollo de niños y adolescentes, y recomienda planes digitales familiares para minimizar riesgos.
5. ¿Hay remedios?
Sí, y son más sencillos de lo que parece:
Límites claros por edad
La AEP propone recomendaciones específicas según la etapa vital.
Rutinas sin pantallas
Comidas, antes de dormir, trayectos cortos, reuniones familiares.
Modelado adulto
Los niños imitan lo que ven, no lo que se les dice.
Actividad física diaria
Contrarresta sedentarismo y mejora el sueño.
Educación digital
No basta con prohibir: hay que enseñar a usar.
6. ¿Los padres tienen parte de culpa?
- Los expertos coinciden: sí, pero no en solitario.
Los padres son responsables de poner límites, pero viven en un entorno diseñado para ser adictivo.
La industria tecnológica crea productos pensados para capturar atención, no para protegerla.
La escuela, la sociedad y las políticas públicas también deben asumir su parte.
Como señala el estudio de Ramírez Rodríguez y Bennasar García, es imprescindible que padres, docentes y responsables públicos actúen juntos para proteger la salud física y emocional de los menores.
7. Referencias con URL
1. Impacto de los dispositivos digitales en el sistema educativo
https://www.aeped.es/actualidad/impacto-los-dispositivos-digitales-en-sistema-educativo
2. Niños y pantallas: riesgos ocultos para el cerebro y la salud
https://www.eluniversal.com.mx/techbit/ninos-y-pantallas-riesgos-ocultos-para-el-cerebro-y-la-salud/
3. Impacto del uso excesivo de dispositivos electrónicos en la salud de niños
https://revistas.upel.edu.ve/index.php/actividadfisicayciencias/article/view/3352
8. Comentarios de expertos
Dra. Rocío Reyna (U. Autónoma de Guadalajara)
El uso excesivo puede causar trastornos cognitivos, depresión, ansiedad, insomnio y mala visión en niños y adolescentes.
Daniel Castro, maestro en Neurociencia Aplicada
En niños de 7 años se ha observado menor grosor cortical en áreas clave para el lenguaje, la empatía y la memoria debido a la exposición sin control.
OMS (2019)
El uso excesivo afecta al desarrollo neuronal, la empatía y aumenta el riesgo de obesidad y enfermedades no transmisibles.
9. Conclusión: un futuro oscuro… si no actuamos hoy
- Pero aún estamos a tiempo.
- Si entendemos el problema, si educamos, si ponemos límites, si exigimos responsabilidad a la industria y si recuperamos espacios de vida real, podremos evitar que esta invasión digital se convierta en una catástrofe sanitaria y social.

Otro interesante articulo que , todos tendrian que leer y tomar conciencia , sobre todo los que tienen niños o jovenes .
ResponderEliminarYo he pensado siempre que no tiene que ser nada bueno tanta pantalla y tanto movil..
Un abrazo y muy Feliz 2026.
Es el mal de nuestra era, Joaquín y lo peor es que no sé si serán capaces de corregirlo.
EliminarGracias por tus amables comentarios.
Un fuerte abrazo.
Hola, Enrique.
ResponderEliminarCuanta razón tienes. Todos, incluso los mayores... con edad que saben lo que hacen van con el móvil a todas horas.
Nos hemos pasado de un extremo al otro... Esteremos que se den cuenta antes que el daño sea peor.
Un abrazo y feliz y próspero año
Gracias, Piedad. Es un tema preocupante y en el que habrá que insistir permanentemente.
EliminarUn fuerte abrazo y un muy feliz 2026
Feliz 2026, espero que la pases fenomenal este año, yo estoy feliz de poder leerte y poder opinar un poco de este tema:
ResponderEliminar1. Los padres de hoy no saben poner limites, lo hijos son malcríanos, lloriquean si no les das una "tablet" o "celular", patalean, se tiran al piso, etc en mis tiempos de niña mis padres me educaron bien, no habían muchas pantallas solo podia ver tv ciertos horarios en el dia, etc. Hoy veo a niños desde 2-3 años viendo el videos en el celular como zombies... es una locura.
2.Las pantallas en exceso a cualquier edad son prejudiciales, mucho mas en los niños, se debe ser conscientes de la edad mínima recomendable y controlar el uso de ellas, ya de adultos sabemos que es bueno o malo y debemos usar nuestro tiempo libre de buena manera.
3. Las pantallas/redes sociales no son malas, malas son las costumbres que teneos de estar pegados a ella las 24hrs del dia, no es necesario vivir 100% en el celular, la gente ya no sabe conversar, dialogar, jugar juegos de tablero, niños ya no quieren jugar en la calle o con otros niños todo el virtual, la nueva generación no sabe hacer cuentas, etc.
Que loco como todo "evoluciona", pero para mal.. o no se.
perdona los errores de ortografía mi computador corrige las palabras y a veces no lo noto.
EliminarNo debes preocuparte, se te entiende perfectamente.
EliminarGracias por tu comentario
Beatriz, muchísimas gracias por tu comentario y por empezar el año con tanta claridad y sentido común. Feliz 2026 para ti también; ojalá venga cargado de calma, salud y buenos momentos.
EliminarCoincido plenamente contigo en los tres puntos que planteas. Lo que describes lo vemos cada día: niños muy pequeños hipnotizados por una pantalla, padres agotados que a veces ceden porque el sistema entero —la tecnología, la publicidad, el ritmo de vida— empuja en esa dirección. No es solo un problema de límites, como bien dices, sino de un entorno que facilita la dependencia desde edades absurdamente tempranas.
Tienes razón también en que las pantallas no son “el enemigo”. El problema es el uso sin medida, sin criterio y sin acompañamiento. Antes había horarios, había espera, había aburrimiento… y de ese aburrimiento nacían la imaginación, los juegos en la calle, las conversaciones interminables. Hoy todo es inmediato, y lo inmediato rara vez educa.
Y lo que comentas del diálogo, del juego, de la vida real… es quizá lo más preocupante. Estamos perdiendo habilidades humanas básicas, esas que no se aprenden en un tutorial ni en un vídeo de 30 segundos. Si no recuperamos esos espacios, las generaciones que vienen crecerán muy conectadas, sí, pero muy solas.
En fin, como dices, la “evolución” a veces parece ir hacia atrás. Pero mientras haya personas que reflexionan como tú, que observan, que cuestionan y que no se resignan, todavía queda esperanza.
Un abrazo grande y gracias por enriquecer el debate con tanta sinceridad.