09 noviembre 2025
- En un país con una historia rica y una sociedad vibrante como España, las preocupaciones ciudadanas son el termómetro de su salud democrática. Según los últimos barómetros del CIS y otras encuestas especializadas, los principales problemas que inquietan a los españoles en 2025 son:
La vivienda, con un 22,3% de menciones, debido al encarecimiento de los precios y la falta de acceso para jóvenes y familias vulnerables.
El desempleo, que aunque ha mejorado, sigue siendo una preocupación para el 18,7% de la población.
La crisis económica, que afecta al 17,6% de los encuestados, reflejando la inestabilidad financiera de muchas familias.
Los problemas políticos y la corrupción, que suman más del 28% de las preocupaciones ciudadanas.
La sanidad, especialmente en cuanto a calidad y acceso, también figura entre los temas más mencionados.
- Sin embargo, hay otros problemas que, aunque no aparecen en los primeros puestos de las encuestas, laten con fuerza en el día a día de muchos ciudadanos.
Lo que no se dice (pero se sufre)
Más allá de los datos oficiales, hay una serie de realidades que parecen invisibles para los grandes titulares:
El consumo de drogas, especialmente entre menores y ciertos sectores laborales como el transporte, sigue creciendo sin una respuesta contundente.
El fracaso escolar y la desmotivación de los adolescentes amenazan con hipotecar el futuro del país.
La escasez de mano de obra cualificada en oficios esenciales como fontanería, electricidad o reparación, pone en riesgo la sostenibilidad de servicios básicos.
La radicalización del voto joven, que se inclina hacia opciones extremas, refleja una profunda desconexión con el sistema político tradicional.
La inmigración descontrolada, especialmente de origen marroquí y subsahariano, genera tensiones sociales que no se abordan con políticas claras ni con transparencia informativa.
¿Es que estos problemas no existen? ¿O simplemente no se quieren ver?
Proclama por la reparación social
El votante medio puede sentirse impotente ante esta avalancha de desafíos. Pero no lo está. Tiene el poder de:
Informarse más allá de los titulares.
Exigir a sus representantes soluciones reales, no discursos vacíos.
Participar activamente en su comunidad, desde asociaciones vecinales hasta plataformas ciudadanas.
Votar con conciencia, no con resignación.
No se trata de caer en el alarmismo, sino de reconocer lo que duele para poder sanarlo.
Conclusión: reconstruir con dignidad
España tiene los recursos, el talento y la historia para superar estos desafíos. Pero necesita voluntad política, conciencia ciudadana y una mirada más profunda que vaya más allá de las encuestas. Que este post sea un llamado a despertar, a exigir, a construir. Porque reparar no es solo arreglar: es reconstruir con dignidad.